A LUCHO NO LE GUSTA EL TURRóN

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Un entrenador vulgar, mediocre, como Luis Enrique no ha tardado en diseñar algo a su medida. Es decir, un equipo anodino, gris e incluso gregario de las adocenadas ideas de su entrenador.

Sólo hay que renombrar a "sus jugadores". Los que considera "sus jugadores" nuevos y revolucionarios. Empezamos por Sergio Roberto, que no pasa de ser un mediano y pequeño soñador de bondades, sin potencia y con poco recorrido técnico. Luego, Munir. Es un esperpento al que ha dejado en las cloacas porque le llega a insinuar que haga de Messi. Oiga, míster, ¿eso como se hace?

Luego está Sandro, que no tiene ni precisión ni suficiente gestión  para saber correr o regatear. Ya no hablemos de su gran fichaje. Es decir, Mathieu. El francés hizo un ridículo tan mayúsculo ante las velocidades de Gameiro, Vitolo o Iborra que tuvo que sacarlo del campo cuando había regalado los dos goles del Sevilla. Espantoso. Y por si fuera poco, le dice a la directiva que se puede prescindir perfectamente de Pedrito, que no es tan esencial. 

Si contemplamos su esperpéntico equipo de colaboradores, empezando por ese "pobre" Unzué, Lucho es el responsable de una deficiente preparación física. Tanto el Leverkusen como el Sevilla  pasaron por la piedra al Barça en intensidad, velocidad y potencia. Encima ese escombro físico de equipo provoca caídas en la casa, con lesiones continuas, como la más grave la de Messi. 

Luis Enrique ha hecho de Lázaro con un Sevilla que llevaba un racha ridícula y con Unai Emery demasiado nervioso por encontrar el mejor sistema con lo que dispone. Pero el problema del técnico azulgrana es que no tiene ni sistema, porque el viejo del Barça, con la posición de Mascherano en el lugar de Busquets y éste de interior estorbo, ha quebrado toda la dinámica del viejo juego del Barça, porque Rakitic tampoco es un creador. Es un rondador del área. Ni más ni menos.

Creer que Neymar es la salvación es como cuando en el pasado Minguella se ponía las botas con Gaspart, con aquellos brasileños como Giovanni, que lo vendían como el nuevo Pelé. Algún día saldrán todas las historias de los fichajes brasileños del Barcelona. Desde Evaristo, pasando por el último, la increíble historia de Neymar, que me parece peor jugador que Sony Anderson. ¿Se acuerdan?

Un amigo muy "culé" me ha dicho esta tarde que Luis Enrique no llega a comerse el turrón, que además no le gusta. Realmente, es difícil  que llegue a ser todavía entrenador del Barcelona con los partidos que quedan hasta mediados de diciembre, que es cuando se supone que Messi podría estar a pleno rendimiento.

Por otra parte, las cosas siguen a peor en Canal Plus. Amén de dejarnos sin Champions y pagar lo mismo, son los mismos "hoolligans" del Barça los que escupen sólo propaganda azulgrana y menosprecio de sus rivales. Es despreciable a pesar del cambio de dueño. 

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