ARSéNICO MOU

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Mourinho ha puesto la eliminatoria en caracteres chinos. Indescifrables. Como en un asesinato futbolístico, el entrenador del Chelsea iba dándole una dosis de arsénico al Atlético, en su justa medida. Justo al borde del envenenamiento. De la eliminación final. Que no se queje el Atlético, porque Simeone ha utilizado casi el mismo arsénico en la Liga y en la Champions, con todos su rivales superiores. Quizá un veneno más suave, pero que no dejaba de ser contundente. Aunque  parece ser que al frasco de Mourinho aún le quedan dosis suficientes y al de Simeone, desgraciadamente, no. Se notó frente al Elche. Si no podía contra los ilicitanos era totalmente un sueño fantástico creer que podría con el Chelsea del mejor estratega del mundo futbolístico. Algo así como el Paracelso del invento venenoso, llamado cerrojo infrahumano, táctico, insoportable, pegajoso.

ARSéNICO MOU

Ya se sabe que sólo las dosis hacen el veneno, porque el veneno en sí no es mortal. Delicada teoría del infierno balompédico. El muro, 'The wall' a lo Pink Floyd, que creó Mourinho jamás fue franqueado por un Atlético que no suele estar acostumbrado a semejantes colmenas. Sin espacios, Diego Costa se convierte en un jugador tan inocente como un niño con una pistola de juguete. Como el sistema atlético carece de personalidad por las bandas, el problema se agrava aún más. Y por si fuera poco, el Atlético es un equipo rey a balón parado. Pero en España. Ante un equipo inglés, esa es otra historia. Mourinho sabía que su arsénico especial era el mejor veneno para el Atlético.

Sin Hazard, sin Eto'o, sin Oscar en su mejor momento, el único recurso era echar las llaves del portal azul. Y dejar al pobre Torres que hiciera de conquistador extremeño, a la conquista de un nuevo mundo, a pesar de llevar la camiseta de Robinson Crusoe. Incluso se le complicó aún más la partida, con la  lesión de Cech y, bastante más tarde, con El Cid de Fulham Road, que es Terry. Si el Chelsea aguantó sin ellos es que el Atlético llega justo para morir en la orilla de esta eliminatoria. Demasiado Chelsea para el Atlético. La última vez que tuvo un gran equipo en el Manzanares fue el Madrid y tampoco pudo ganarle. Llega el Atlético con la reserva encendida, muy bermeja. Pero Stamford Bridge es también un nombre para una hazaña. La necesita el Atlético y, a pesar de todos los pesares, aún puede lograrla. Sin Terry sin Cech, el Chelsea también pierde muchas dosis del veneno de Mou.

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