CIAO, ANCELOTTI, CIAO

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La vida es así de cruel. Justo el mismo día en que el Liverpool de Rafael Benítez le arrebataba  de manera surrealista la Champions al Milan de Carlo Ancelotti, justo hace diez años, el Real Madrid finiquita el contrato del técnico italiano que llegaba, por tres temporadas, a los 21 millones de euros. Es decir, el Madrid le "regala" siete millones por defenestración o interrupción de contrato.

CIAO, ANCELOTTI, CIAO

Carlo Ancelotti ha desperdiciado por su falta de talento, su actitud compasiva, perezosa en actividad y, desde luego, carente de imaginación, la mejor oportunidad que ha tenido un entrenador del Real Madrid en los últimos 20 años. Jamás se vio en la situación de su entrenador anterior, el difamado Mourinho, con tanta presión mediática, tanto aborrecimiento por parte de la afición más reaccionaria y retrógrada, que todavía domina el 60% de la afición madridista, jaleada y amparada por una prensa deportiva caduca y nada progresista.

Todo ese volumen reaccionario, con nidos anquilosados y perdidos en el tiempo, estuvieron a favor de Ancelotti, como respuesta al odio a Mourinho. Hasta el punto que empezaron a llamarle "El pacificador". Era  el "carletto" simpático, amante del jamón y los almuerzos o contactos con esa prensa domesticada. Manejaba, además, a una plantilla en ensueño, de cine, que con sólo un poco de trabajo, bastaba para arrasar… Con la estructura básica maravillosa que ya había dejado Mourinho todavía le mejoraron al Madrid de Ronaldo, con un extraordinario Bale, que fue decisivo en los dos títulos básicos de Ancelotti.

Pero con un forma de jugar táctica antediluviana, con tres centrocampistas en línea, tan absurdo como antiguo, sin jamás forzar la presión o desarrollar sistemas de juego coherente. Y lo que es peor: dejar sin vida, matar el contragolpe que jugadores tan rápidos como los de la BBC eran imprescindibles. 

Con tanta estrella, Ancelotti tiró la Liga y en el club sabían que ni trabajaba ni era el técnico comprometido que se esperaba. Le seguían gustando mucho otros placeres de Madrid. Al final,  le salvó Sergio Ramos. Y nadie le pudo echar hace un año, cuando se lo había ganado hasta con desesperación.

El segundo año estaba condenado. Los jugadores ante su complacencia, se acomodaron mejor. Apenas trabajaban. Sin sentido físico, las lesiones llegaron al aluvión y encima de cara a su autoridad, solucionó el problema de Casillas, -su único enemigo en el primer año- , vendiendo ignominiosamente a Diego López. Ese gesto habla por sí solo del talento, de la personalidad de este personaje sumamente caduco en el fútbol.

Aún así, hasta el final, esa prensa de mea pilas, reaccionaria,  le ha protegido hasta la extenuación e incluso con encuestas trampas, inventos de tercera división, poco imaginativos, quizá por salvar sus opiniones sobre Ancelotti, al que impulsaron hasta el delirio para que firmara como entrenador del Madrid  a perpetuidad,  hasta que quisiera. El fracaso de las opiniones de los gurús sobre Ancelotti ha sido uno de los mayores ridículos que recuerdo de la crítica, en mis muchos años de comentarista, desde los 18 años que comencé en el diario Marca.  

He leído que el Madrid ha dejado desangrar a Ancelotti de forma vergonzosa, cuando ha sido el mediocre técnico italiano el que ha dejado sin  una gota de sangre o alegría a un equipo multimillonario de nombres, en un foco inútil de pestilente ayuda al técnico que les ha dejado hacer lo que querían. Ancelotti ha llegado hasta a devaluar maravillosos jugadores, como Varane, Kroos y ,sobre todo Bale,  al que amordazó, denigró en la banda derecha. Incluso ha devaluado a   Benzema y Ronaldo, por dejarse llevar. Y encima ha dejado al cada día más débil presidente blanco en un  peligroso "cul-de-sac". Y lo que es peor, no creo que Benítez le saque de ese callejón sin salida en el que ha metido Ancelotti al Real Madrid. Encima se va como un dios bueno incomprendido. Es increíble. 

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