EL CENTROCAMPISMO ARABIGO

VALENCIA 1 3 REAL MADRID

EL CENTROCAMPISMO ARABIGOPasmoso partido del Real Madrid, el mejor desde hace un par de años. Hasta el punto que el Valencia no vio nada más que espejismos en el desierto arábigo. Creo que Celades pensó que podía repetir el planteamiento frente al Ajax, con cinco centrocampistas y Gameiro de Robinson Crusoe. Lo que no podía ni soñar es que el Zidane le saliera con otros cinco centrocampistas, con la peor perspectiva de que el Madrid quería atacar y el Valencia sólo defender. Como si la filosofía “che” fuera la de no perder.

Pienso que el despiste de Domenech, un meta que jamás me ha gustado, el corner, su enorme error y el maravilloso toque de Kross dinamitaron todo lo que había pensado Celades.

Desde esa tragedia, el Valencia sólo persiguió sombras verdes en el desierto, con complejo de víctima, que siempre veía rebrotar mala hierba, cuando tiene que jugar un partido importante ante el Madrid. Sólo una bobada más de Sergio Ramos pudo arreglar el bochornoso espectáculo de un Valencia sumergido en la arena del desierto.

Cuando no encuentra presión, Isco se desenvuelve formidablemente. Fue el perfecto agarve en el desierto. Además no tenía que correr: sólo tocarla, porque el Valencia se había acurrucado para dormir en un falso oasis, producto de su espejismo brutal. Es el jugador perfecto para el fútbol sala, que es donde jugó el Madrid en terreno valenciano.

EL CENTROCAMPISMO ARABIGOKroos, Valverde, Modric, Casemiro y el nuevo Isco tocaban y acaban para emborracharnos de ese fútbol tan horizontal, tan poco incisivo y que tanto me aburre y detesto.

Por si fuera poco el extraño caso de Jovic aun denigraba más las palabras de Zidane de que es una especie de gema en bruto con 21 años. Lo que es una piedra en el riñón del Madrid. Por favor, Zidane, el Madrid no es un laboratorio de ensayos. Deben jugar profesionales contrastados, no perfiles o proyectos de de goleadores. Zidane prefirió jugar a lo que sabe, a defender a sus centrocampistas y si pudiera jugar con diez centrocampistas, sería la perfección, su nirvana particular.

Pero el fútbol no es un juego jugadores que tocan y tocan, sino de goleadores. Así que este Madrid se convirtió en el jeque de Yeda, pero no podrá repetir siempre el baile de salón, porque el Valencia fue un “sparring” de los peores que he visto en un partido de cierta enjundia.

La guerra de los dos petulantes dirigentes del fútbol español ha llegado hasta la cirrosis mental. Tebas quería jugar en otros países. El otro no le deja, pero se lleva la Supercopa al desierto para sacar petróleo económico. Me recorre por la espina dorsal una sensación de esperpento. Por favor, ¿hay que irse tan lejos?. Además, para comprobar que el partido no le interesaba ni al más fiel devoto de Alá.

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1 comentario
  1. George dice

    Nadie comenta lo que escribes??

Los comentarios están cerrados.