EL CONTUBERNIO DE MúNICH

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Ronaldo destrozó a Osasuna de cualquier posibilidad de un sueño imposible. Catalogar el segundo gol de Cristiano de obra maestra es como mínimo un refugio a la belleza del fútbol. Pero, desde luego, si le dejas tirar, sin presión del rival, aún se convierte en algo más extraordinario. Y es que el estado de Ronaldo alienta al madridismo. Ya no tiene miedo a una lesión y, desde luego, parece concentrado, muy concentrado en lograr por fin su segunda Copa de Europa. Este tipo de jugadores son devoradores de títulos para alimentar sus números estratósféricos.

Me he cansado toda la temporada en denunciar aquel 4-3-3 del 'tándem', con Di María y Modric, dos medias puntas, lo que convertía al equipo en  desequilibrado y pasto más que posible de un rival fuerte y de categoría. Se demostró en Dortmund y, desde luego, el 'tándem' ha aprendido que con el 4-4-2 de Mestalla, el equipo se siente más cómodo. Hasta contra Osasuna, se guardó de un cuarto centrocampista con el desfasado e irritante Isco y con Cristiano y Morata, solos en punta.

Ramos festeja su gol a Osasuna. (Foto: Reuters)

Por cierto, horroroso partido de Morata. Parece que ya tiene su mente en Italia, en Milán, aunque quizá es Mourinho el que más se ha acercado a su posible salida del Madrid. Morata está condenado por el tándem´desde el principio.

Osasuna es carne de cañón. Cada vez que veo jugar a estos equipo me reafirmo aún más que la Liga no debería pasar jamás de 16 equipos. Económica, competitavemente, tener 20 equipos en la Liga es un solemne disparate, tan sólo comparable a la deuda de España y del fútbol nacional. Si Hacienda hablara este 'statu quo' se destrozaría como un ídolo con pies de barro.

Ronaldo, Bale, Alonso, Ramos y Casillas bien pudieran ser los líderes del nuevo 'contubernio de Múnich' para el próximo martes. Me parece que el favorito Bayern empieza a tener dudas del nuevo y engreído sistema de Guardiola. Empiezan las críticas, las desconfianzas entre los propios jugadores. Todo el que viera la primera fase contra el Werder Bremen se dio cuenta de que ya no había tanto toque y toque, el juego del Bayern trataba de ser más directo, más vertical, como el primer gol de Ribéry. A cambio, la retaguardia muniquesa era un desastre hasta el punto de que el Bremen le metió dos goles y pudieron ser cuatro. Dante es un peligro por sí solo y Alaba ya no es el de antes, aparte de que Javi Martínez jamás será Busquets por mucho que se empeñe Guardiola. 

Otra historia es el pánico escénico del Madrid en sus continuos lances  en Múnich. Es el terror a esos asesinatos competitivos, como si se trataran del doctor Mabuse, que siempre se producen con cualquier equipo germano. Y  como víctima un Real Madrid que siempre tirita en tierra de nibelungos. Habría que decir, incluso en fútbol, que el valiente sólo muere una vez. En cambio, el cobarde muere dos y hasta tres veces.

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