REAL MADRID 6 0 CELTA

Por fín, un partido cómodo en Chamartín. Una exhibición de Modric y Kroos. Un deslumbrante epílogo a la Liga del Real Madrid en su Bernabéu. Al menos, es una radiante goleada, un magnífico recuerdo para soñar con la temporada próxima. Porque esta última Liga ha sido un azaroso tránsito hacia el fracaso. Un Real Madrid mediocre, muy mediocre, que se quedó sin título desde prácticamente el mes de octubre. Con la desesperación de su clientela que quiere disfrutar siempre que se pueda, no sólo con la agonía de las eliminatorias en la Champion. Por fin, un gran partido del Real Madrid.

Claro que: ¿contra quien?. Lo siento por los vigueses, pero es el peor Celta que he visto en décadas. Y, sinceramente, el peor equipo que ha pasado por Madrid esta temporada. Sin nervio, sin tino, como si no corriera el fútbol por sus venas. Contemplativo, inocuo. Es posible que los dos primeros tantos madridistas y la desesperación de que no le pitara el claro penalti de Casemiro a Alex, quebraran la cristalina moral del Celta, que encima estaba mal posicionado y con unos agujeros tácticos, que eran devorados por el Real Madrid.
El Barça debería ponerle un templo a Luis Enrique por no hacerle caso con su sucesor Unzue, un técnico sin mucha personalidad, que por momentos, en muchas situaciones, quiere que el Celta juegue a la “petanca”, como el Barça, pero ni tiene jugadores ni voluntad.

Quiero especialmente seleccionar el gran partido de Acraaf. Pese a que me han llamado de todo, siempre he creído en la velocidad, profundidad, clase del jugador marroquí, que apenas pasa de los veinte años. El Madrid tiene un lateral de enorme calidad para el inmediato futuro.

No quiero clavar más alfileres a Benzema, porque es ridículo. Su sola presencia de titular en el Real Madrid es un disparate y un escarnio para jugadores que son suplentes y una prevaricación supina de Zidane. ¡Que más da!. El “dios sol” blanco tiene que proyectar a su intocable, a su paria, a su panchama, como en la conciencia hindú.

Arrecia la campaña de coronación de Neymar, por de los acólitos afines a la Casa Blanca. Es impagable la campaña para que Neymar sea el nuevo capricho del presidente. Aunque me decía un “muy enemigo” de Florentino, que gastarse cuatro cientos millones o más en la operación “jeque” con recluta brasileño, le puede estallar en las mismas narices al rey de la estrategia blanca.

De Bale, no hablo. ¿Para qué? Ya no es jugador del Real Madrid. Hemos iniciado la era Neymar. Que dios bendiga a los madridistas.

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Por Julián Ruiz en May 12, 2018

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.