Mourinho ha muerto como técnico de la peor de las maneras: con miedo. Un colega, quizá un alumno como Simeone, le ha matado con el mejor fútbol, el del atrevimiento, el de exponer todo, el riesgo como fin. Mourinho ha perdido cuatro semifinales seguidas.  Es imposible que se reponga de tanto fracaso. Ha perdido la brújula, ha perdido 'el touch', como escribía Keith  Richards, en una de las últimas canciones de los Rolling Stones. El gran Simeone se convierte en el nuevo mejor técnico del mundo, entre las nuevas generaciones. Curiosamente, el sucesor de Mourinho. Fíjense en la diferencia entre los dos "ataques de entrenadores" que tuvieron ambos en el lance. Mientras Adrián marcó el gol decisivo, el de la remontada y creó muchísimos problemas.

Por contra, la apuesta de jugada de póker de Mourinho con Azpilicueta de centrocampista-extremo, salvo con el centro en el gol de Torres, fue un desastre. Jamás pudo con Filipe Luis, aunque fue peor cuando sólo se enfrentaba a Ivanovic, nadía podía parar el partido asombroso del brasileño, en una temporada que ha devorado a Marcelo en la selección brasileña. Creo que Filipe Luis fue decisivo, incluso en los centros de Juanfran en los goles. Además, nos acordamos de Courtois. Creo sinceramente que, con su enorme actuación, dejará de ser jugador del Atlético, desgraciadamente.

Mourinho se equivocó por miedo, se enfangó en su propia soberbia, con un planteamiento cobarde y rancio, a la vieja escuela italiana. Ha mascado  su propio ocaso. Como Pepe Guardiola, ha muerto de su infame suficiencia. Mourinho y Guardiola pueden quedar como amigos para ver la final de Lisboa. Han sido las dos personalidades que han dejado al Bayern y al Chelsea en una auténtica crisis de identidad. Tanta que veremos si Rummnigge y Abramovich no quieran cambiar la dirección de ambos clubes.

Mientras tanto, Simeone se convierte en algo más que un héroe. Su "cholismo" ha creado un nuevo estilo en el Atlético, con un sistema posicional absolutamente increíble. Muy difícil de hacerle un gol y apoyado por una presencia física sorprendente, absolutamente increíble. Lisboa será la capital de Europa del fútbol europeo. Pero debía ser en Madrid. Me parece absolutamente surrealista, un delirio que dos equipos de Madrid sean los más grandes de la vieja Europa, pero es un sueño hecho realidad. Es como sentirse más madrileño que nunca. Con orgullo. Será difícil ir con uno o con otro, pero aviso de que la euforia madridista no es siquiera una buena compañera. Hace un año perdieron otra final. No se fíen del técnico que ha destronado al mejor técnico del mundo.

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Por Julián Ruiz en Abr 30, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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