EL GLORIOSO ATLéTICO

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Para mí, este Atlético de Simeone se ha convertido en el gran favorito para la Champions. Dije que si lograba las semifinales sin Diego Costa sería imposible apearlo en los tres próximos partidos de este campeonato.
Ha sido la fiebre de la fe, el espíritu rabioso, la fuerza de un coraje indomable. El glorioso Atlético que se asemeja a aquel magnífico de Luis, Adelardo, Ufarte; aquel equipo que podía enfrentarse a los poderosos de Europa con un descaro insoportable. Cuarenta años después puede volver a intentar cargarse al Bayern. Un equipo que le vendría como anillo al dedo a su sistema del contragolpe mortal, de la definición de un estilo épico.

El lloriqueo catatán se escuchaba en Neptuno. Es esa reptil conciencia de que España les roba. Pero, en el Manzanares, el único que ha robado ha sido el Barcelona, con dos penaltis de Mascherano que se tragó el típico trencilla de la UEFA que ampara por decreto al barcelonismo. Además, ¿llorar, por qué? El Barcelona sólo tuvo un lance propicio con un cabezazo de Messi. A cambio, hubo tres largueros en la meta del feliz Pinto, pinto gorgorito, de palo a palo. Y dos ocasiones clarísimas del gran capitán Gabi y una última del Cebolla. Es decir, que el Barcelona mereció perder, al menos, por tres goles.

En el lloriqueo catalán habitual, una vez secadas las lágrimas, le debía preguntar a Messi qué ha hecho de este Barcelona. Un equipo que ya no es un equipo, un conjunto donde sólo reinan los diferentes lobbys. Entre el "español" con Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro y el resto, comandado por un impresentable Messi, que volvió a realizar un partido asqueroso, tan sólo cobarde y con el propósito de refugiarse en no meter la pierna, no vaya a ser que pierda el Mundial, que es lo único que atisba en el horizonte.

Mientras tanto, estafa futbolísticamente al Barcelona. Pero todo se lo consiente, porque el entrenador es el de "papá" y es un mediocre que hace de él lo que quiere. Incluso parar el posible fichaje de un meta, justo porque estaba su amigo Pinto en la portería. Una vergüenza a la argentina.
Escribir de un fin de ciclo es, simplemente, una cursilería. Sólo otro medio muerto como el Real Madrid le permitió unos partidos de más de vida. Pero este Barcelona es un club podrido, con demasiados problemas en su sede, en su equipo.

Gloria, gloria al Atlético, que hizo los 20 primeros minutos más impresionantes que se han visto esta temporada en Europa. Fútbol dinamita. Fútbol atómico. Todo del glorioso Atlético.

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