El amigo del Barça, ese mago de la táctica, el gran ingeniero Pellegrini quiso presentar un gran espectáculo para los Tres Sudamericanos. El City no los presionaba, no los marcaba y regalaba el campo entero para que pudieran golear como si fueran de los olvidados Harlem Globetrotters. Pues bien, de los ocho goles que pudo meter Neymar, cada día más parecido a su gemelo Robinho, más los cuatro de Suárez y otros tantos de Messi, resultó que ninguno. Que manera de desperdiciar el gran espectáculo ante el gol, para mayor gloria de Hart.

Si el 'herniado' Bale llega a fallar tal cantidad de goles como Neymar ante el City, ya estaría hecho picadillo, en trozos, a lo "chino" y metido en cualquier carguero con rumbo a Cardiff. Neymar es un fenómeno. Ha costado 150 millones, puede meter en prisión hasta los directivos y es incapaz de hacer un gol a puerta vacía. El 'tío' es un fenómeno. Fracasa en el Mundial de su tierra, fracasa en el Barça y cobra 25 millones de euros. Ya me dirán, si eso no es arte. Jugar al fútbol es sólo una excusa.

Me impresionó Messi en la primera fase del lance. Parece que renace como el Ave Fénix. Si le ves jugar parece imposible que haya perdido los dos últimos Balones de Oro, o piensas en los enjuagues que hace la FIFA para recaudar más. El Barça es sólo Messi. El resto es una pantomima del equipo que dejó Guardiola. Un equipo mal preparado en su fisonomía, en su preparación, que se hunde en los segundos tiempos, que además se parte a lo grande 'estilo Ancelotti' y que sin Busquets, defensivamente, parece mantequilla preparada para que le metan el cuchillo. El estado de forma de Piqué, de Mascherano, en esa posición de quitapenas y del acabado Mathieu, es de un estado penoso. Quizá porque con Rakitic e Iniesta el Barça es un puñetero desorden. 

Luis Suárez, contrariado tras un error ante Hart. (Foto: Efe)

El Manchester City pareció un enorme equipo físico en el segundo período, pero como siempre se descompone con ese 4-2-2-2 absurdo del ingeniero. El Kun Agüero hizo un partido pésimo, hasta el punto de fallar un penalti, que hubiera metido alguna presión a ese Barça del Tata, que nos recuerda en los segundos períodos.

Se dice que el fútbol inglés tiene excesiva fama, demasiado márketing y abusiva publicidad mundial. Es verdad que no queda ni un equipo en la Champions, pero es que su Premier es rotundamente desgastadora, estresante, agotadora tanto psíquica como físicamente. ¿Por qué? Porque hay demasiados equipos parejos como el Chelsea, el City, el Arsenal, el United, el Liverpool, incluso el Tottenham y los demás también pueden dar cualquier susto. Es una Liga más equilibrada entre los 20 equipos.

Sin duda, por el eficiente reparto del dinero de la televisión. Demasiados gallos en un mismo corral. Se le vio al Chelsa que con su título menor, copero, su liderazgo en la Premier, no le daba para soportar una prórroga en la Champions. Pero los tontos contemporáneos dirán que el fútbol español es el más poderoso. Los enemigos de Joaquín Costa se multiplican en un país de tontos. Ni se les ocurre que aquí, salvo el Madrid y el Barça y un poco del Atleti, todo lo demás son equipos comparsas, equipos que ayudan muchísimo a que los tres ni sufran ni padezcan.

En cualquier caso, el Barça me recordó a los asesinos de La Soga de Hitchcock. Unos 'seres superiores' que asesinan a un ser inferior y sirven una cena en el arcón donde habían asesinado al compañero. Todos sabían ante el City que el Madrid estaba en ese arcón o se lo imaginaban. 

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About the Author

Por Julián Ruiz en Mar 18, 2015

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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