EL MUNDO POR UN CHICHARITO

La primera vez que Ancelotti le ha variado la estrategia a Simeone con una alineación diferente, se convirtió en un problema para el Atleti. Simplemente, con la aparición de Sergio Ramos en el centro del campo. Aunque quizá  la posición de uno de los capitanes no se distinguiera casi en el aspecto estratégico, lo cierto es que descolocó al Atleti en el centro del campo. Lo voy a contar.

EL MUNDO POR UN CHICHARITO

Como Simeone vio que Saúl no podía con Ramos en el primer periodo, lo cambió en el descanso por el capitán de su guardia pretoriana, es decir, Gabi. Como con la presencia de Ramos el Madrid tenía mucho músculo, a Tiago le entraron los temblores y calambres, y tuvo que aparecer otro defensa en su sustitución, Jiménez. Cada paso de Simeone fue hacia atrás, como un cangrejo escondido en su guarida. Y el peor de ellos, el que desencadenó la tormenta rojiblanca, fue su miedo, el fariseo "estigma del cerocerismo", cuando se cargó a Griezmann y puso al violento futbolista que es Raul García. Luego llegó hasta la "delicia turca" tonta de Arda Turan, una vez más provocada por Ramos, y el Atlético perdió el partido, la semifinal y la vida por seguir.

Es decir, fíjense lo que sólo un cambio en la estrategia, un impulso de inteligencia futbolística puede variar la tónica, la desfachatez de que un equipo inferior incluso en economía, te ganara consecutivamente  y al que no podías ni meterle un cuchillo en su retaguardia. 

Por esta vez, bravo por Ancelotti. Ya utilizó a Ramos en el centro del campo,  la temporada pasada en Barcelona y los gurús, resultadistas como siempre, se cargaron el proyecto de un Ramos al que por su potencial físico y técnico  le corresponde ese puesto. El equipo lo necesita en el medio del campo. Detrás de Kroos y James o delante de Kroos y james, pero nunca  en línea como todavía, por pánico, lo ha utilizado Ancelotti. Pero a mí , incluso en aquel partido de Barcelona, me gustó Ramos. Es que, simplemente, es su puesto. Ahí sería intocable por muchos años.

A mí no me duele decir la verdad. Pero eso no significa que el Madrid juegue como un grande de Europa. Está en semifinales, perdiendo en casa incluso con Schalke, y eliminando a un Atleti, prisionero del cerocerismo. Una clasificación sin brillo. 

Nadie puede recriminar a Simeone su fortaleza moral. Pero el Atleti no se presentó en Chamartín. Demasiado conservadurismo en Simeone, que no intentó nunca un movimiento ofensivo, cuando tenía el "comodín" en la partida de póker. El Atleti nunca dio un paso hacia adelante, cuando un solo gol le hubiera puesto en chino la lectura a un Madrid que no tiene gol, desde que Ronaldo se ha escapado hacia otra galaxia, quizá hacia Marte. Así que el gol más importante de la temporada actual del Madrid se lo debemos a una arveja, un guisante pequeño, un garbanzo para los andaluces. Una insignificancia para Ancelotti. Aunque el mexicano no sea Hugo Sánchez, tiene fibra, electricidad y gol. Es un delantero centro. Y no quiero acordarme del titular.

Lo que es justo es justo. El Madrid ha querido más que el Atleti en los dos partidos. En Chamartín, de manera exagerada. Y para el fútbol es mejor que el Madrid siga en la Champions. Por espectáculo de estos gladiadores, porque el fútbol cada día más es el mayor espectáculo del mundo. Es lo mejor para ver en el "circus maximus". 

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