Tenemos un nuevo Pisístrato en el Real Madrid. Jamás me gustaron los padres con hijo futbolista. Siempre se han caricaturizado por su lamentable vergüenza de padre. El nepotismo de Zidane llegó hasta el delirio en la Universidad de Columbus, como si ejerciera de su “darwinismo social”. Al final, alineó casi al Castilla entero sólo para justificar la presencia de su hijoEnzo Zidane, que amén de mediocre jugador,  fue el culpable del segundo gol de Hazard.

Obligado por su sentido de la familia, Zidane sabe claramente que su hijo Enzo es un jugador sin  mucho futuro. Me recuerda a Julian Lennon, aSean Lennon. Esos hijos no pueden superar el estigma de sus padres. para justificar su presencia en el Real Madrid, que hizo el ridículo bajo la nebulosa de nada menos que siete cambios, todos del Castilla.

Aparece en Zidane, inexorablemente, la marca del neófito, porque los cambios de la cantera se hacen con mucho cuidado, con mucha precisión. No es lo mismo jugar con Marco Asensio, que ha sido un monstruo en el Espanyol, que con su hijo Enzo.

Y lo que es peor, Zidane parece creer que todavía es el entrenador del Castilla, con todo el margen superior de error. Incauto, nepótico y soberbio Zidane, que hasta ahora ha tenido más suerte que un mal torero y sólo encumbrado por circunstancias puntuales.

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Debe recordar que el Madrid no soporta experimentos con tintes de nepotismo ni caprichos de privilegiado del rey de Concha Espina . El Madrid es algo muy serio para ensuciar la imagen por  culpa de una caterva de imberbes.

Tampoco sabe si el Madrid va a jugar con un sistema definido. No lo tiene claro, a estas alturas. No creo que sea tan trágico jugar sin la BBC. Queda meridianamente comprendido que el 4-3-3 de su “maestro” Ancelotti le parece demasiado arriesgado. Le gusta el sistema de la vieja Juve, de su maestro Marcello Lippi con dos arietes y cuatro centrocampistas. Y un “salvador de almas y balones” como Casemiro. Se ha encontrado también con un supercreído Morata, que jamás suelta el balón, como si fuera suyo. Más humildad, que hasta ahora no ha ganado nada. Con menos, Marianoes mucho más resolutivo, el estigma de un goleador.

Sólo Marcelo le salvó a Zidane de otro esperpento como el que vimos ante el PSG de Unai Emery, que demostró que es un gran entrenador y Zidane sólo un pequeño aprendiz, aunque con un inmenso nombre como jugador.

En definitiva, no me gusta Zidane. Aunque arrastre toda la propaganda depesebreras y pelotas. A la primera me ha demostrado que es un “recluta con niño” y que todavía no se ha metido en la piel del diablo que es dirigir a un Real Madrid. A veces, títulos tan gloriosos se logran por un ligero matiz, como la mediocridad de un ingeniero o como un penalti fallado por el pobreJuanfran.

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Por Julián Ruiz en Jul 30, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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