EL PARTIDO ‘CANCHERO’ DEL ATLéTICO

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Lo cierto es que el único que salió ganando del Manzanares fue el Barcelona. Pésimo resultado tanto para el Madrid como para el Atlético, que quizá ya ha dicho adiós a la Liga. Sólo le valía ganar. Se diga lo que se diga. En estos partidos del 'cholismo' siempre me acuerdo de las 'tácticas' agresivas de Bilardo. Los 'asquerosos' partidos 'cancheros' de Bilardo. Se acuerdan de aquello "pisalo, pisalo, qué carajo me importa el adversario".

No fue para tanto, pero lo cierto es que el Atlético atacó al fútbol con una agresividad rayana en la violencia, con un árbitro en inhibición perpetua. Una violencia aún más exacerbada por el temprano tanto de Benzema, ya que el Atlético se veía como un ahorcado, la soga en el cuello. Había que quitársela como fuera.

Diego Costa avanza ante la oposición de Pepe y Arbeloa. (Foto: REUTERS)

Le funcionó. El Madrid se acobardó, se arrugó como un pequeñajo ante un grandullón que le iba a pegar una paliza. Y cuando tenía el balón, el Atlético atacaba con un juego feroz. Le pasó por la piedra al Madrid. No apareció nadie, salvo Ramos para hacer un penalti. Que el Madrid empatara fue cuestión de que no se puede jugar con esa fiereza 90 minutos. La última media de hora, el Atlético se miró en el espejo de sus deficiencias. Está muy desgastado físicamente. Al borde del colapso. Por eso he dicho antes que al Atlético se le escapó la Liga cuando Ronaldo empató el lance.

Todo ello no empaña el maravilloso esfuerzo de la huestes de Simeone. Pelearon como verdaderos gladiadores en el paso de las Termópilas. Maravillosos esfuerzos. Así que me gustaría equivocarme en mi apreciación y que el Atlético fuera un verdadero candidato hasta el final.

El segundo gran test del 'tándem' fue de suspenso, tras el sobresaliente frente al Schalke. Para empezar regalaron las bandas con dejar a Carvajal y Marcelo en el banquillo. Una vez más saltaron hacia al suspenso con la razón de que una alineación nunca se toca cuando todo va bien. Pero cometieron el gran error de los errores.

Los estudiosos del Madrid se habrán dado cuenta definitivamente que Modric ni Di María pueden jugar partidos a cara de perro en el centro del campo. Se los comieron con tomate a los dos. Di María incluso se olvidó de Koke en el primer tanto. Es un grave error obtener un equilibrio irreal con jugadores que no son centrocampistas. El cansancio de Champions sí pudo hacer mella, pero no hasta el punto de que Bale, Benzema y Cristiano fueron tres conejos asustadizos en ataque. No me creo al 'tándem' todavía. Lo siento.

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