En junio del 2011, los tabloides británicos recogían protestas airadas de un tal René Ramos, hermano del capitán del Real Madrid, su representante y parece que su única fuente de ingresos. Se quejaba amargamente de que su hermano no recibía un buen trato por parte del Real Madrid. La prensa amarillista descubría en cambio que el malestar de los Ramos conducía a Roman Abramovich, el presidente magnate ruso, dueño del Chelsea, al que René le había ofrecido a su hermano. El Chelsea, según los diarios británicos, estaba dispuesto a pagar cinco millones y trescientos mil euros.

En los últimos días, el ‘estratega’ René Ramos ha ofrecido a su hermano al Paris St. Germain, al Manchester City y al Manchester United. Al Bayern Múnich ya se lo había ofrecido en el mes de abril, pero Guardiola pensó que era una simple estratagema para renovar con el Madrid por los ‘soñados’ diez millones de los Ramos. Dos millones al año son para René, al parecer. Pero lo peor ha sido el ofrecimiento al candidato a la presidencia del Barça, un hombre serio como Jordi Majó. Prisas por vender la ‘mercancía’, sea el equipo que sea, a lo Woody Allen de “toma el dinero y corre”. René tiene prisa, presionado por su propio entorno. ¿Tiene deudas?.

Como en el caso de Casillas, nadie quiere a Sergio Ramos, salvo que tengan su ‘carta de libertad’. Nadie está interesado en un central en su decadencia, con enormes lagunas durante la última temporada. Pero, de repente, a John Alexander, el secretario del Manchester United, se le encendió la bombilla, tras consultar con Van Gaal. Ramos podría ser una magnífica estrategia para encarecer o impedir el traspaso de De Gea. Los Ramos se han puesto como locos de alegría, porque sin haberlo imaginado -ninguno de los dos es una joya intelectual- lograban que De Gea puede que no llegue al Madrid y así “salvar al soldado Casillas”. Algo kafkiano.

Los Ramos a través de los gurús de los periódicos deportivos han querido involucrar en el caso al mismísimo Ronaldo. Una manera de crear el caos en la presidencia del Real Madrid. Acoso y derribo a Florentino Pérez.

Uno se atiene a lo que escribió ya hace tres años. El día que Florentino Pérez consintió que los dos capitanes Ramos y Casillas pidieron la cabeza de Mourinho y el presidente lo permitió, ese mismo día, los dos capitanes se creyeron los amos y dueños del Real Madrid. Eran los caciques del vestuario. Ronaldo se dio cuenta de que para su supervivencia también se debía adherir a los caciques.

Casillas y Ramos permitieron el escandaloso ocaso de Ancelotti. Un técnico caduco e irritante por su falta de autoridad. Ahora ha llegado Rafael Benítez. Los dos caciques están intranquilos, porque Benítez se parece más a Mourinho que a Ancelotti. De alguna manera también Ronaldo está preocupado, pero sin los capitanes cambiaría de táctica.

A pocas horas de saber que Benítez era el nuevo entrenador, escribí que el grave problema que iba a tener Benítez eran precisamente los dos capitanes, que no quieren perder el ‘status quo’, ya que creen que el club les pertenece y son amos de lo que ocurra dentro del vestuario. Ambos están en rebeldía. Casillas no quiere irse como no le paguen 20 millones. Y Ramos acaba de hacer su pútrido, vergonzoso chantaje al equipo de “sus amores”, al que “más quiere”. Ramos sólo se casa con el dinero. Como Casillas. Como ya ocurrió con  los “otros dos capitanes”, Raúl y Guti, que se fueron tras cobrar lo suyo y algo más. Florentino Pérez creó un mal precedente.

El único camino que le queda a Florentino Pérez es una posición firme y tajante ante el chantaje de los dos capitanes. Es un increíble  ataque a la estabilización al Real Madrid. Me temo que Florentino Pérez está cansado y que cada día delega más en su ‘valido’ José Ángel Sánchez. Es un grave error, si  quiere conservar el fantástico trono madridista. Los ‘unicornios’ deben irse.

@julian_ruiz

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Por Julián Ruiz en Jun 23, 2015

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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