EL RAYO QUE ILUMINA AL MADRID

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No hay más estudios que hacer. El Madrid se encuentra en estado de gracia. Pase lo que pase, juegue quien juegue, este equipo golea como si fuera tan fácil como silbar en la lluvia. Creo que la clave de la insoportable marcha hacia el triunfo del Madrid son Kroos y Modric. Con mucha diferencia. Dos excepcionales jugadores que han empezado a coordinarse como un motor Rolls-Royce en el centro del campo. No sólo presionan arriba, sino que construyen con una velocidad de balón tremenda, con enorme ventaja para cualquiera que tenga que atacar. Apenas cometen errores y encima tienen gol. Son las dos llaves maestras del Real Madrid actual.

No entiendo al “marqués del grillo“. Sabe que ni Isco ni James pueden funcionar en el centro del campo. Ni tienen recorrido ni velocidad ni características para el centro del campo. Son dos medias-puntas. Es como si Ancelotti tuviera la orden de que juegue con Bale por el lado derecho. El galés estaría como loco con jugar donde jugó James o donde acabó Isco. Es su sitio. Primero porque es su lado izquierdo. Segundo porque es un jugador que si sale más de atrás es absolutamente incontenible. Incluso tendría más gol, por su fulminante llegada o por su disparo desde lejos. Bale hizo una jugada prodigiosa en el primer tiempo. Si la llega a hacer Isco se cae el Bernabéu, pero como fue el que habla raro y los periodistas no le entienden, pues ni un aplauso. Es terrible ver partido tras partido como sufre Bale por el lado derecho. Tanto como acostumbrarme a que el público sólo aplauda y festeje los balones que se recuperan. Apenas  las  jugadas de calidad.

Con Bale en el centro del campo, se tendría a James o Isco en la media punta, con lo que bailarían de alegría y, además, Cristiano y Benzema se hincharían a pase decisivos, de cara a la portería.

Me dio pena ver a James sobre el minuto 30 que ya no podía ni con las botas. Había corrido tanto como inútilmente. Jamás se va a acoplar a esa posición. Tan cansado estaba que incluso le regaló un gol al Rayo. Y, por tanto, Ancelotti ya no lo pudo quitar y poner a Isco, porque le hubiera hundido moralmente. Isco se tuvo que conformar con sólo 15 minutos.

El Rayo Vallecano es de pena. Volvemos con la estúpida extravagancia del toque-toque, el sobar el balón hasta aburrirlo. El Rayo no creó ni una sola ocasión de gol. Más manso que uno de los toros que llevan a los corrales. Pero es que juega muy bien, te dicen algunos filósofos del balón. Es tan estúpido como recoger los balones que el rival te mete uno tras otro en tu puerta. Ese Petronio de Vallecas que es Jémez se cree que ha inventado el fútbol, pero es un pobre hombre que piensa que los rayos no tienen electricidad. El actual equipo de Vallecas, tal como juega, nunca llegará a ser un rayo de los que parten un equipo. Sólo vemos en su juego relámpagos en la oscuridad. Mucho diálogo, poco contenido. La misma historia de siempre del fútbol de toque. Siempre se les olvida a los puristas que en el fútbol lo que valen son los goles.

Los mismos que no logra Ronaldo. Al final, tras tanto chutar y chutar,  el meta rayista le regaló uno, pero Cristiano durante todo el partido había sido un penitente perpetuo de su angustia por el gol, una ansiedad ruinosa. Creo que ha perdido chispa de velocidad. Por lo menos, en los últimos cuatro partidos, donde su rendimiento ha sido bajo, nervioso y ansioso. Quizá no tan agudizado como el de Keylor Navas, que me sigue pareciendo un portero absolutamente incompleto, demasiado bajo, sale mal y para ser un gato debajo de los palos, ya está Casillas. Le han traído al capitán un gatito sin uñas. ¿A propósito?

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