Messi, Neymar y Luis Súarez, tres de los jugadores más caros del mundo, salvaron el cuello de una diarrea táctica del mediocre Luis Enrique. Una colitis que arrastró a Messi 15 o 20 metros atrás de su recorrido habitual, lo que ocasionó el peor partido del argentino en muchos meses. Todo para que Pedrito, el jugador que más se le parece a su estilo, le propusiera de extremo estorbo.

Quedaba claro que el estilo de Barça de Guardiola le importa un pepino. Bueno, al asturiano le importa todo un bledo, porque el Barcelona no sabe con que estilo juega. Depende de cómo se levante el sentido del humor de Luis Enrique. Colocar tres defensas y el doble pivote con Busquets y Mascherano provocó la absoluta rabia del argentino, que tenía consultar constantemente cómo tenía que jugar. No sólo fue Messi la víctima de semejante táctica escatológica. Al pobre Iniesta le dejó en una situación ridícula. El peor partido de Iniesta, que baja hacia los infiernos en caída libre.

¿Entonces, cómo ganó el Barça? Porque tiene tres delanteros letales  y porque, simplemente, el Saint Germain perdonó con cuatro o cinco ocasiones tácitas que se quedaron en el limbo de los perdedores. Primero Matuidi perdonó. Luego, Cavani, Lucas, hasta Ibrahimovic, que parece un jugador demasiado lento para el ritmo de Matuidi y Lucas. Cavani se pierde en el bosque encantado. Pero con la endeblez táctica del Barcelona, el PSG fue el amo del partido. Bastante en la primera fase y, absolutamente, en la segunda. Nadie se explica el gol que perdió Lucas Moura.

Pero me da que Laurent Blanc es un entrenador sin la garra, agudeza de un técnico ganador. No lo parece. Tiene una plantilla espectacular, con Pastore y Lavezzi como suplentes incluso. Pero al equipo no le saca ni el 50% de las posibilidades técnicas de estos jugadores. Di Stéfano decía que eran entrenadores “membrillos”. Encima me contaron que en un par de ocasiones, Laurent Blanc pudo ser entrenador del Real Madrid. Era un protegido Zidane. Y Zidane no quería a Mourinho. Bueno, de hecho, Zidane metió a Blanc en el Saint Germain. Tenía que incrustarlo donde fuera, en un equipo grande. Por eso está Ancelotti en el Real Madrid. Toda una cadena de errores, sustituciones y del juego de la oca.

El resultado del Camp Nou no es que sea engañoso. Es incluso una trampa saducea, porque se creerá Luis Enrique que ha acabado con un grande, dado la soberbia de los necios del fútbol, pero incluso perdiendo el Saint Germain demostró que con Luis Enrique en el banquillo se puede hacer temblar al Barça de Messi. Pero estaba el regalo Blanc, el regalo blanco.

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Por Julián Ruiz en Dic 10, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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