EL SALVADOR MESSI YA NO APARECE

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CELTA DE VIGO 2 2 BARCELONA

EL SALVADOR MESSI YA NO APARECE

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Una “boutade” del caprichoso Nolito frustró que el Barcelona firmara su condena de cara al título. Pero Nolito quiso la “belleza” de engañar al meta, pero viguerías delante de Ter Stegen es una majadería.
Aún así, el Barcelona puede que construyese su propia tumba en Balaídos, porque no sólo es la desesperanza de un empate y la pérdida de dos puntos. Es algo más grave.

Es la puñetera constatación de que no juega a nada. Y más grave todavía, que su “salvador” Messi, a sus 33 años, apenas aparece, salvo en instantáneas breves y no definitivas como antaño.

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EL SALVADOR MESSI YA NO APARECE
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Treinta y tres años pueden hasta con el mejor jugador del mundo, a pesar de que todavía quiere ser Sansón, porque se ha vuelto a dejar crecer la barba.

Insisto que la mediocridad de Quique Setién, electrificado por ese “sparring” llamado Sarabia, repercute gravemente en la personalidad del Barcelona. Su error de colocar a Rakitic, como improvisado sustituto de Busquets, con la ayuda del “tomahawk” de Vidal, que esto menos un centrocampista y el acompañamiento de esa mini-esencia de “liliputiense” de Rique Puig, que es tan sólo un proyecto de jugador, era colocar decisivamente al equipo en un disparadero defensivo muy depresivo. El único que podía hacer algo de Busquets era Arthur, pero mañana lo traspasan.

De los tres, ¿quien defendía ?. Ninguno de ellos. Era pan comido para la nomenclatura posicional del equipo de Oscar García, con sus movimiento rápidos y precisos, tanto en el contragolpe como en al acordeón de repliegue

EL SALVADOR MESSI YA NO APARECEPero , esta vez, los grandes contragolpes del Celta no fueron tan letales como en los partidos anteriores. Sobre todo, porque a Iago Aspas le pesan los años, los partidos y no estuvo fresco como antes, pero cuando ya aparecía asfixiado, llegó la falta de Piqué y ese toque de genio para meter al Barça en una profunda depresión.

Sólo ese ariete tipo “tonelete”, con esos kilos grasos que le convierten en un paquete muy sospechoso en el área, ese Luis Suárez es determinante “caníbal del gol”. Ni siquiera fue incisivo, pero en dos acciones sorprendentes salvó al Barcelona de una hecatombe. Esa es la diferencia brutal y superlativa en medio la carestía y abstinencia del gol en estos tiempos, con un fútbol repleto de absurdos medias puntas.

De algo peor padece el equipo azulgrana. Es el ridículo ejercicio de la pureza del fútbol de ataque, del iluminado Quique Setién. Un falso profeta que lleva al Barcelona a la ruina.

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