No resulta extraña la nueva hecatombe madridista para todos los que nos siguen. Es una consecuencia más que lógica para un equipo que apenas es disciplinado, que se recrea en narcisismos, individualidades y caprichos personales y que tiene un tándem técnico que es lo más parecido a dos virreyes pajuatos, pocos ejemplares y, desde luego, blandos y no muy trabajadores.

Se arremolina en la crisis blanca una sensación de pesimismo, de depresión tras la ignominia del desastre madridista frente al Barça. El tándem italo-francés resucitó incluso a un muerto como es el actual Barça y llevó al Real Madrid más caro de toda la historia hacia justo el precipicio para despeñarse.

Efectivamente, este Real Madrid actual es un equipo blando, sinuoso, sin esquema definido y con un par de técnicos que jamás han entendido por donde manejar técnica y tácticamente a sus jugadores. Se han preocupado más de no cabrearlos, de perdonarles todos los pecados antes que presionarles para jugar con un sistema, con una garra. Es un equipo pusilánime, absurdo y muy caro.

El Sevilla sólo se limitó a jugar con seis defensas y cuatro centrocampistas para destrozarle el resultado y los nervios. Un poco de Rakitic, otro de Bacca y el Madrid quedó sepultado en el desfiladero sevillista. Emery se rió hasta del chaleco de Ancelotti.

Siempre los mismos pecados en el Real Madrid. Me resulta aburrido decir que el Madrid juega sin un sólo centrocampista, alguien que ordene y oxigene el fútbol del equipo. Alonso está en el ocaso, Illarra no vale y Modric no es un creador, es un pasadro final y un chutador. Da igual que juegue Illara, Di María o Isco. Ninguno de ellos puede dar cobertura al juego de un equipo. 

Luego está el "narciso del Balón de Oro". A mí me da vergüenza su precaria implicación colectiva, su indolencia y su juego egocéntrico. En cuanto a Benzema, ¿jugó Benzema?. Sigo sin entender esos 'gurús' del fútbol que ven maravillas en un jugador sin chispa, sin garra, sin fuste, frío como el mármol, aunque sea bello como el de Carrara. Sacar a Morata en el minuto noventa condena al tándem y es una burla para el fútbol.

Y, ¿Bale?. En mi vida he visto a un técnico, a un tándem, desaprovechar un prodigio físico, técnico y cualitativo de manera tan burda, tan simplona, tan desquiciante como hacerle jugar de extremo derecho. Es una barbaridad absoluta, increíble. Claro que a este paso a Bale le van a sacar hasta uñas de su compromiso con el equipo.

Los de siempre empezarán a decir que toda la culpa es de Diego López, porque no juega Casillas, que los árbitros han deprimido al club, al tándem, que si la culpa es del toro que está enamorado de la luna en Sevilla. Bla, bla y bla. Son los mismos que hablaban del triplete. ¿El triplete? El triple salto hacia el vacío que ha dado el tándem que manda en el Madrid o dice que manda. Tras la dos últimas caídas al vacío no quedan más despojos en un equipo señalado, en franca decadencia. Otro funeral Real del tándem. ¿Es el definitivo?. Podría ser.         

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Por Julián Ruiz en Mar 27, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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