Leo Messi, durante el partido ante Irán. | REUTERS

Cruel, indigno e injusto éxito de Argentina. A la Persia de Queiroz la robaron con un penalti de libro de Zabaleta. El meta Romero salvó en tres ocasiones a la selección de este 'Pachorra' Sabella. Por si fuera poco, Messi sólo fue un fantasma albiceleste por el terreno de juego. En  noventa y dos minutos de juego no le salió nada. Fue un alma gris y, en el descuento, aparece el "sha" Messi y mata a los iraníes, como si les hablara el profeta Zaratustra, el profeta de los parsis. 

No se puede ganar un partido con tanta injusticia, pero los extraterrestres tiene ese don divino de hablar como dioses de todas las religiones y, sólo al final, los iraníes le regalaron ese par de metros en la boca del área para hacer un gol típico de los suyos, muy ensayado.

Insisto que este Mundial con estas condiciones es un premio, una bendición para Ligas menores, como la de Irán. Para la selección de Queiroz era un plus jugar ante un equipo poblado de jugadores agotados. Salvo Gago, Rojo y Fernández, el resto de la selección argentina son jugadores de las ligas española, italiana, francesa, inglesa, jugadores extenuados, exprimidos como un limón seco. Esa falta de frescura es evidente en Agüero e Higuaín, que parecían zombies entre tanto calor. Di María acabó extenuado. Sólo Romero, que ha sido suplente en el Mónaco parecía enchufado a esta corriente brasileña.

No quiero restar méritos al equipo de Queiroz, que ha debido trabajar una enormidad tácticamente. Se nota en los movimientos de salida de la presión y en la formidable "puerta" Ishtar que crearon defensivamente. Luego estaban frescos para el contragolpe largo con ese incansable Reza y, luego, su ayudante Alireza.

Pero no nos engañemos, esa frescura proviene de una mejor preparación física, una mejor libertad de reflejos. Argentina siempre jugó en la niebla espesa de su propio cansancio. 

Si me preguntan si Argentina tiene posibilidades. Diré que sí, claro. Hoy han tenido al "sha", a Zaratrustra, a Messi . Además, están blindados por el cordón de protección del vicepresidente primero de la FIFA, uno de los protagonistas vitales en ese nido de víboras corruptas que manejan el fútbol mundial. El trencilla croata Mazic es el típico árbitro de cámara, obediente e incapaz de pitarle un penalti a argentina. La FIFA y esta Argentina son una vergüenza mundial.

0
0
No hay etiquetas en este post.

About the Author

Por Julián Ruiz en Jun 21, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

No hay comentarios

Deja un comentario