EL SHOW DE LOS TRES SUDAMERICANOS

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De verdad que el espectáculo de los tres sudamericanos fue digno de la mejor película Blake Edwards. El 'guateque' que se celebró en el Camp Nou, una especie de exhibición  'de los bomberos toreros' y sus afiliados de Villar, que  tuvo a Messi, Luis Suárez  y a esa joya esperpéntica de Neymar, en tres actuaciones deslumbrantes, delirantes, casi cómicas.

Hubo un momento en que Messi, casi agachado, devolvía,  con esa especie de bilis milagrosa, que no debe ser más que jugos de los dioses. Neymar perdía un penalti y era el más puro reflejo del retorno de Robinho al fútbol español. Bueno, en realidad, menos para un tonto contemporáneo, Neymar es mejor que Robinho. Falso. Robinho, al menos, hacía algún regate. Lo de Neymar anoche fue el partido más esperpéntico de un jugador que dicen que va a ser el mejor del mundo. Debe ser algo carioca, en ese Brasil y esa 'arcadia' hecha ruina que es el fútbol brasileño actual.

En cuanto al tercer sudamericano , el gran Hannibal Lecter del fútbol, 'Luisito' andaba peleándose con todo el mundo y contra su propia sombra. Como no 'muerde', es como un vampiro anémico, desgraciado por su gran ansiedad y sus continuos fracasos de cara a la puerta enemiga, donde antes se comía incluso al portero.

Lejos de los tres sudamericanos, esta pequeña 'charlotada' que ha sido la primera semifinal, ha tenido a un Villarreal en un plan muy generoso, como si le hubiera dado  pena las ruina de los tres sudamericanos. Musacchio hizo el primero, con un regalo clamaroso. El segundo fue otro error de delantero cojo, el de Giovani, que jugaba por la derecha, a pierna cambiada, le daba un pase a Iniesta, que hizo el segundo, definitivo. El tercero del Barça fue a balón parado. ¿Jugadas de gol? Pocas, casi nunca.

Incluso de fuerzas, el equipo favorito de España, pocas. Se debieron quedar casi todas en Bilbao, porque a Piqué hasta le dolía el pecho. No era otra cosa de no podía con su alma,  de lo que había corrido, persiguiendo toda la noche a ese enemigo rápido y sinuoso, pero a Vietto,  le falta el gol, como la página decisiva para firmar por un grande.

            En cualquier caso, el paseo militar del Barcelona en esta 'Copa de Catalunya' – si el Espanyol es finalista-  es espectacular. Sólo lo pasó unos minutos mal, en la anterior eliminatoria, con el Atlético de Madrid, pero un penalti salvó la angustia. Ahora, nada de nada. Si no, se arregla, porque aparece un 'paje' de Sánchez-Arminio, como el de este último partido. El Villarreal no tiene nada que hacer, a menos que se reúna y se venda al propio demonio para pasar a la final. Flojo, demasiadas vías de agua en un 'submarino' que va perdiendo hasta el color amarillo. 

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