EL VIRUS DE LA GRAN CEGUERA BLANCA

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GRANADA 1 2 REAL MADRID

EL VIRUS DE LA GRAN CEGUERA BLANCAEnhorabuena. El Madrid es el campeón de la más extraña Liga de la historia. La Liga del “coronachino” se la lleva el equipo asintomático con el virus del gol.

Tuvo un grave error de confianza a la luz de la luna de la Alhambra, como en uno de los cuentos de Washington Irving. A los diez minutos, con el estrambótico retorno de los absurdos cinco centrocampistas de ese genio táctico que es Zidane, creyó que había dado por concluido el lance y ya se veía como campeón intocable.

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Tanto se miró el ombligo, que al primer fallo de Casemiro, mientras se retorcía en su toque más toque inútil, Courtois sufría el castigo de encajar su primer gol en seis partidos. Encima un gol por debajo de las piernas. Y el Granada se metió por debajo de las piernas madridistas, hasta tocarle bastante sus atributos.

El equipo de la Alhambra tuvo dos fogonazos que pudieron causar el empate y el último suspiro de vida azulgrana. Pero Courtois y Sergio Ramos acabaron aparcando a los granadinos en el patio de los leones.

Todo ello en más de veinte minutos finales apasionantes, como si al Granada le fuera la vida en empatarle al rey del virus de la Liga. Una vez más la flor esencial en el trasero de Zidane apareció en ocasiones oportunas.

EL VIRUS DE LA GRAN CEGUERA BLANCAY todo cuando uno creía que el Madrid había hecho un primer tiempo ejemplar. El mejor en esta pandemia. Aunque cuando llegó el gol granadino, el Madrid ya sufría por la pesadez de Isco, que no podía con su culo, por la edad de Modric y la desaparición de Benzema, agravado por un Valverde que no es el mismo de hace meses, aunque su entrenador no le ha devuelto a sus mejores posiciones.

Y, al final, casi la tragedia blanca, porque una vez más se equivocó Zidane . Y todo lo que se le ocurrió para frenar el frenesí nazarí fue lanzar al campo a Marco Asensio, que no está, se diga lo que e diga, y el extraño jugador que es Rodrygo. El Madrid le cedió más poder en el centro del campo al rabioso rival que se le metía hasta en la misma piel.

Uno recuerda cómo acabó la Liga normal, con un Real Madrid camino de la perdición con su nefasto partido en la bética. Llegó la pandemia y “empezó la ceguera” para todos los rivales blancos. Esa ceguera blanca de Saramago, de su “pandémica” novela. “Alea iacta est”. El Barcelona de Messi pierde una Liga, que siempre parecía contaminada por el poder de la Massía.

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