Ancelotti no tiene vacuna, ni fármaco, ni inteligencia futbolística para poder con el Atlético. Enésima lección de estrategia del gran Simeone, que incluso levantó a su nuevo Lázaro. Torres ni siquiera había marcado nunca en Chamartín. Ancelotti y, sobre todo, la fe del Cholo, hicieron que El Niño fuera como un terremoto, un tsunami para la zaga blanca, con Pepe, Carvajal y Ramos ridículos espantosos.

Pero ahí está ese Marqués del Grillo. Tiene tanta cara Ancelotti que dirá que no pasa nada. Me entra la risa, porque de ser un tipo serio, profesional y con orgullo, me daría mucha vergüenza de las continuadas carcajadas tácticas de Simeone. El 'marqués' ya ha perdido tres títulos esta temporada. Dos con el Atlético, que es algo desquiciante para los madridistas. 

Qué enorme partido de retaguardia, de contragolpe de Simeone. De libro. Era tan difícil hacerle un gol que el Madrid se ponía histérico, siempre al arrebato, como un caballo desbocado. En realidad el Madrid parecía que atacaba con palos de madera y trataba de asaltar con semejantes armas a todo un sólido búnker defensivo. Patético.

Bale y Juanfran saltan por un balón aéreo. (Foto: Afp)

¿Perderá más títulos el Madrid? El Madrid actual es como una mala canción, con un pésimo arreglista o director, pero con unos intérpretes extraordinarios. Aunque en música, en la vida, no basta con los intérpretes importa más que nada la canción. Y la canción es poco imaginativa, repetitiva y sin talento. Otra vez más. El Madrid jugó contra el Atlético con un sistema en que no hay movimientos ofensivos tácticos. Ni en posicional, ni en estático, ni en aeronáutico. Es un equipo que tampoco sabe presionar. Es como hermafrodita. No hace nada de forma coordinada. 

Con un Cristiano en una pésima baja forma y un Superbenzema, que él mismo se pone la 'kryptonita', aún le quedaba la posibilidad a Ancelotti de volver loco a Bale. En la segunda fase, el galés jugó como extremo izquierdo. Vaya por Dios. Está más cerca, pero sigue sin ponerle en su sitio natural de centrocampista izquierdo. Pero Bale, desde el inicio del partido, presionado por esos analistas exquisitos y por Ancelotti y Ronaldo, se encargó muy en serio de no hacer ni una jugada personal. Ni arcanas en una escapada. Ni siquiera de tirar nunca a puerta. Yo haría lo mismo. 

Ancelotti sigue empeñado en jugar con Isco y James en el centro del campo. Es imposible que con ellos gane algo importante el Madrid. Quizá Carvajal y Ramos fallaran estrepitosamente, pero con esos medias puntas, es difícil recuperar un balón. A Kroos se le ahoga, se le maltrata y se le liquida como jugador eficaz. El problema es que Ancelotti cree que el Madrid juega muy bien. Con tanta pelota a los periodistas ha conseguido que él jamás tenga culpa de nada. Leía incluso un artículo baboso en que se decía que,aunque pierda, Ancelotti es el gran entrenador para el Madrid. El control mediático de Ancelotti es tan soberbio que da vértigo, porque el Madrid lo puede perder todo esta temporada. Como los populistas que aplaudieron una terrible patada de un desquiciado Isco, el ídolo de Podemos. 

Ese Atlético lamentable que vimos ante el Barça es el que ha borrado al Madrid del matriz como si fuera un fantasma en la lluvia. Que no se fíe el Barcelona. Este Atlético vuelve a jugar la semana próxima en el Camp Nou y no será el del otro día. Y ya veremos a este Madrid el domingo al mediodía. La hora de los niños y de los chinos.

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Por Julián Ruiz en Ene 15, 2015

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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