BORUSSIA DORTMUND 1 3 REAL MADRID

Zidane sostenía con tozudez que una cosa es la dificultad de la Liga española y otra es enfrentarse a equipos de otras Ligas. Ha quedado demostrado. En Dortmund se vio al campeón de Europa, mientras que en la Liga nos tropezamos con un equipo vulgar, sin gol, sin fuste.

Creo, de todas formas, que cada partido lejos de Chamartín es un paseo imperial o casi. Una vez más, Zidane es el epicentro del terremoto. Ha creado una red clientela en su feudo de juego obtuso, lento, como si se convirtiera él mismo en el  “domador de tortugas”, como el cuadro del gran Osman Bey. Y es otro equipo muy diferente fuera de casa. Vertiginoso, rápido, con contragolpe. Son dos equipos imposibles de comparar. Como si fueran Jekyll and Hyde. Y yo me quedo indefectiblemente con mister Hyde. perverso, desordenado, nada meticuloso, como el que aburre en el Bernabéu.

Pero atrapados en las palabras de Zidane está claro que la Bundesliga, antes llamada Oberliga, término que suena mal, es bastante floja, porque la distancia es sideral entre el Madrid y este Borussia, el equipo millonario que retiene cien millones de Dembelé y que se los ha embolsado rácanamente, sin suplirlo siquiera. La diferencia es monstruosa entre la Liga y la Bundesliga. Este equipo cervecero tipo Dortmund es el indiscutible líder y señor de la Bundesliga, por encima del otro gran  equipo cervecero, el  Bayern, que con Ancelotti al mando lo ha convertido en un segundón, como colocó al Madrid de los “piperos”.

¿Le ganaría el Betis a este Borussia?. Probablemente, sí. Las distancias son sorprendentes. Queda clara la actual penumbra de la Bundesliga, con la caída de la Merkel y el mal proceso selectivo.

Cuando Modric y Kroos dejan de ser medias puntas y se convierten en jugadores valientes, rápidos y con toque, al instante, el Madrid es otro. Lo malo es que sólo ocurre en partidos decisivos como el de Dortmund. Todos se involucran. La Champion es como la gran llamada por la fiebre del oro. “El Dorado” blanco.

Con buena información,  sé que el árbitro Björn -que no la cantante Bjork- Kuipers es un barcelonista de tono graso, un fanático d Messi, que no le gusta nada el Real Madrid. Como se “tragó” el penalti de Sergio Ramos en los primeros lances del juego, siempre fue a remolque, en clara indefensión blanca por sus decisiones, que culminó con el penalti a Bale. Quizá, endemoniado por sus errores, permitió que Ronaldo marcara el tercero blanco en fuera de juego. Björk acabaría desquiciado. Pier Luigi Collina, integrado en la UEFA por los tentáculos de Villar, es un enemigo ácerrimo de los blancos. Pero por ir tan en contra, Björn fue como aquel “holandés errante”, el de la leyenda.

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About the Author

Por Julián Ruiz en Sep 26, 2017

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.