FLORENTINO, éSTE ES EL FIN DEL MUNDO

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Los signos que aparecían antes del juicio final sobre la exhibición del Barcelona eran las propias señales blancas que habían servido para la proclama inicial, utilizadas como pañuelos, porque ya nadie lleva ya nada parecido a un pañuelo. 

Los pregoneros que sonaban la trompeta del fracaso, sólo tenían un grito: "Florentino, dimisión". Ni siquiera era Benítez el que se hundía en el inframundo de su traición. Quizá porque consideraban al técnico un farsante más en el infierno. De repente, todos los astros, las galaxias, el mundo onírico de Florentino se derrumbaba. Era como si, en ese momento en que Suárez hacía el cuarto tanto, todos los astros se cayeran encima del palco del Bernabéu.

Las almas en pena que eran Cristiano, Benzema, Bale, Kroos, Modric, Ramos, Varane y casi todos se derrumbaban como fichas de dominó. Una detrás de otra. El Barcelona había arrancado el cielo madridista a trozos. Era como el fin del mundo, el fin de una era, la de Florentino, que después de tantos astros de la galaxia, ha tenido el grave error de dejar su cielo blanco en manos de un torpe valido como Sánchez y un capataz, con alma de jornalero futbolístico como Benítez. Demasiados enemigos en la prensa, demasiadas insinuaciones al palco. Y, de repente, con el primer gol de Suárez, el inmortal Florentino perdía toda su magia.

He llamado traidor futbolístico a Benítez, porque en su pecado lleva su penitencia. Aún le creía terco y honrado y escribí que pondría a su alter ego Casemiro por delante de James, Kroos o Modric. Me equivoqué. Ha sido un traidor a sí mismo, el peor de los crímenes. Y puso en el rectángulo lo que le pedía el público. A James, a Benzema, quitar a Casemiro, sólo faltó poner a Isco antes que Bale. Pero por lo demás, no sólo se pegó un tiro en el pie, sino dos tiros en los pies. 

No se puede jugar con Kroos, Modric y James juntos, sobre todo con el alemán y el croata de pivotes cuando no roban un balón, no meten un gol y el balón siempre al pie,  de lo más predecible. No es que Varane y Ramos no estuvieran horribles, que lo estuvieron, pero es que quedaban como dos monjas en medio del asalto bárbaro y violento de los Suárez y Neymar, que se sentían como conquistadores de un viejo imperio. Jugar con Kroos y Modric le costó a Ancelotti perderlo todo. Obedecía al pueblo, pero  disimulaba mejor.

Puedo soportar muchas cosas, pero no que me insulten, y lo peor, que me amenacen físicamente, por haber escrito que el Madrid no tenía nada que hacer ante el equipo de Lucho. Pedir que los blancos se encomendaran a la virgen y a Keylor Navas. Es muy injusto soportar tantos espasmos, porque no escribes lo que la gente quiere. Empiezo a estar harto. Y mira que siempre, toda mi vida, me ha gustado escribir de fútbol.

Amigo, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Benítez está sentenciado. Hay que preparar el cambio y empezar con él tras las Navidades. Cuando los jugadores no quieren a un entrenador, se nota demasiado. ¿Vender a Ronaldo? ¿Quién lo va a comprar después de verle hacer el "payaso" futbolísticamente ante casi mil millones de personas? Ni el jeque más tonto. Y  en cuanto a Florentino, parece que ya tiene su reino caducado. Si fuera él, me iría con dignidad, anunciando que a final de temporada habrá nuevas elecciones. Pero limpias. El Barcelona ni necesitó a Messi para jugar contra une equipo pelele, un muñeco sin valor. 

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