ATLETICO MADRID 0 3 REAL MADRID

La carga eléctrica de Simeone a la que sometió a su equipo, con las consiguientes partículas subatómicas, de absoluta  electricidad artificial, le llevaron al precipicio al Atlético, hasta el punto que el Real Madrid puede cantar más que feliz: ”Bye,bye, Cholo”.

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El amo de la Liga es Zidane. Quien me lo iba a decir. Hizo que el Madrid jugara como un dios menor en el Manzanares. Lo digo por su tácticismo de repliegues, de no conjugar una maldita superioridad técnica y esperar o aprovecharse de los supositorios que el Cholo les había metido en el culo a sus jugadores. Vulgarizar y sacar provecho de la puñetera ansiedad cholista, porque no podía perder algo que no podía perder. Zidane hizo su propia corona de luz. El fatalismo de Simeone proclamaba: ”El culpable no soy yo, sino Zeus- Zidane”. Y gritaba  con majestuosa y sátrapa realidad.

Fue un Dios menor como jugó el Madrid, incluso a la defensiva en los comienzos de ambas partes. Pero fue un  Dios, con  el halo del santo Zidane, pues resultó que ganó seis puntos y dejó al Atlético en el diván del psiquiatra. Incluido a su ansiolítico entrenador.

Hasta un poco antes del triplete de Ronaldo, la cosa era “Savic, 2; Atlético de Madrid, 0″.  Al final, el gol que hizo Ronaldo, en regalo majestuoso de Bale, empañó la estrategia de excusas que podía tramar el  cholismo.

Zidane incluso  le comió todos los refranes del  partido al ponerle a Lucas Vázquez y Bale para tapar a Juanfran y Filipe Luis, que son como los dos estiletes que suelen alimentar a la voracidad de el príncipe Griezmann. Inutilizados esos dos canales, Carrasco fue menos Carrasco y el pobre Niño Torres, aún era peor.

Los resultados son los que maniatan las ideas. Podía haber resultado un disparate quitar a Bale, el mejor jugador actual, de su sitio habitual, para convertirlo en un tazón para tapar  laterales y, mantenerlo a cuarenta metros de la portería. Así que Isco jugó tan bien, a su manera, con libertad y sin tener que marcar a nadie. A lo mejor, con Bale ahí, todo el esquema de Zidane hubiera resultado más fácil. Digo yo. Pero al final el  que demostró que por fin jugaba en su sitio, en ariete, fue Ronaldo. 

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Siempre los resultados reducen las deducciones a teorías conspirativas. Por tanto, Zidane siempre podrá presumir de poseer el auténtico glamour que nace de la suerte que tiene detrás de su coronilla. El halo del glamour de Zidane es más poderoso que su propia  herradura de la suerte. Que se lo pregunten a Simeone, que todavía le está buscando en su pizarra mental y en volver a recordar su brutal decisión que tras perder su segunda Champion, jamás debió seguir en el Atlético. Pero el poderoso dinero le hurtó esa idea. Ahora tiene que cantar el tango de “Adiós mundo de la Liga” o algo así. 

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About the Author

Por Julián Ruiz en Nov 19, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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