Horrendo Real Madrid. Horrendo Zidane, pero el ‘terrible y mediocre’ ingeniero llamado Pellegrini  tristemente para el City, le regalo la final a un equipo blanco obsesionado por sus miedos y a punto al final de un ‘rigor mortis’, como esencia de equipo.

El Madrid de Zidane jugó con tres jugadores menos durante casi las tres cuartas partes del lance. El primero: Jesé, con kilos de más, lento, mezquino, sin juego, a punto de ser un enemigo para su equipo. Nadie entendió que no jugara Lucas Vázquez.  Mientras tanto, Isco era una máquina de parar contragolpes, de limitar la velocidad de balón de su equipo hasta la extenuación, con la ayuda de un Modric, que siempre peca de conducir excesivamente el balón.

Luego, lo más importante, el ‘triste’ Ronaldo. Me da hasta pena, como viaja sin rumbo  por el campo. Es de compasión. Si juega inyectado para que le permiten que jueguen, me parece algo muy grave.  Zidane ha engañado al madridista y lo que es peor:  a sí mismo, al decir que Ronaldo estaba al cien por cien. Resultaba de vergüenza ajena como perdía, dos, tres, hasta cuatro ocasiones y corría como un pollo sin cabeza. Es una ignominia para el club que Ronaldo haya jugado esta semifinal, porque el Madrid al final ya sólo pedía la rendición.

Gracias a un City, que si lo llega a coger el Bayern , el Barça y desde luego, el Atlético de Madrid le hubiera con un sainete de goles. El City de Pellegrini es un “mortis” andando, sin velocidad, con una parsimonia desesperante. Ni siquiera en los últimos minutos tuvo carácter para al menos intentar un gol que le ponía en la final. Un fúnebre City, como el carácter de su técnico. Ha sido el equipo inglés más sombrío que he visto en mi vida en una semifinal europea.

Hasta donde llega la mediocridad  de Pellegrini, que sólo al final se le ocurrió poner a esa nueva joya del fútbol mundial que es Iheanacho, que hubiera sido decisivo con la salida de Sterling, que también le alineó muy tarde. El ingeniero se empeñó con dos jugadores sin cera ya, dos velas apagadas como Jesús Navas y el viejo Yaya Touré, que en vez de andar, sólo se pasea por el campo. Un equipo sin ansia, sin contenido, sin fuste. Terrible.

Con la autosuficiencia de Modric e Isco y más tarde con el inútil de James, el Madrid se sostuvo por el gran partido de Kroos. El mejor partido que le he visto desde que está en el Madrid. Jamás perdió su terreno e incluso se fue hacia adelante con mucha cabeza.

Si digo que el Madrid sigue vivo gracias a Bale, me acusan de que es mi protegido. Pero ya vieron ustedes, el gol, aunque tuvo suerte, el cabezazo al larguero, el maravilloso pase a Modric que falla aun gol inexplicable y otros pase a Ronaldo, que le dejó sólo, impulsan la seriedad, y la categoría del jugador numero uno ahora mismo en el Real Madrid. Con muchísima diferencia.

Pero para los ‘piperos’ Zidane es el mito, el profeta. Pero tendrían que repasar a quien ha eliminado el Madrid para llegar a la final. No es ni siquiera un recorrido notable. Pero da igual. Se ha asegurado su continuidad.

Es verdad. Dado el momento actual del pésimo recorrido táctico del equipo de Zidane, el Atlético de Simeone lo puede devorar como un tigre que devora un filete de un niño. Pero a un sólo partido, en una final, quien sabe, a lo mejor hasta se le aparece otra vez Bale, como Matah, el héroe galés.

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About the Author

Por Julián Ruiz en May 04, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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