LA ANSIEDAD DE LA PULGA ATOMICA

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ARGENTINA 1 1 ISLANDIA

LA ANSIEDAD DE LA PULGA ATOMICA

Doctores en la especialidad Messi aseguran que un radiante triunfo de Ronaldo, como esté último, proporciona a Messi un estado de melancolía que le lleva hasta el arrebato del ansia incontrolable, la desfrenada esterilidad e incluso a esa crueldad como en el penalti que le paró el portero islandés.

Es como si Messi necesitara de un ansiolítico siempre que Ronaldo aparezca como un ídolo de hierro, el perfecto Superman del fútbol, casi la máquina perfecta.

Messi no es un atleta total. Eso es lo malo. Esos mismos expertos en Messi advierten que siempre que se juega el Mundial, Messi llega excesivamente cansado. En este tiempo de junio, una temporada muy dura ha terminado para él y Messi desciende al menos  un cuarenta por ciento de su valía en estadística de goles, de aciertos, de genialidades.

Es posible que sea una irrefutable realidad. Aumentada esa terrible situación con la guadaña de de Maradona, un muerto viviente que siempre le perseguirá en cualquier Mundial. Ayer le vimos con su puro  tan orondo y lirondo.

Todo ello ante el país de “los monstruos y los hombres”, como se denominan ellos mismos siempre que llegas de turismo y como ensalzan y cantan el formidable grupos islandés Of Monsters and Men. Todos son Son, de terminación final. Por eso es difícil diferenciarlos por su nombres.

LA ANSIEDAD DE LA PULGA ATOMICA

Pero es más que digno destacar  la alegría de un diminuto país repleto de monstruos, que ya no tiene tantos  jugadores no profesionales como ocurría hace años. Son jugadores acorazados en fortaleza física, con sentidos rudimentarios del juego, balonazos, faltas, poca querencia por el juego perfeccionista, sino un más que  descarado interés por ser simplemente directos.

¿Ya no será el Mundial de Messi?. Contesto a esa pregunta. Es cruel y excesivo preguntarlo tan siquiera. Esto acaba de empezar y Messi es un ser de otro planeta. No es de Krypton como el Superman Ronaldo, pero la “pulga atómica” es también de otra galaxia.

El victimísmo, el deprimente  Sampaoli y de que su selección  sólo vea el camino de Messi para el asalto  hacia la perfección, son handicaps de peso en una Argentina, que ni con Macri, un futbolero presidente, puede salir de su languidez vital. Incluso la selección argentina necesita de un psicólogo. Es excesiva la presión popular con ese fenómeno llamado futbol y para el que dicen que es el mejor jugador del mundo, siempre que Ronaldo no aparezca como típico “aguafiestas”. 

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