LA CHAMPION ES MADRIDISTA

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ATLETICO DE MADRID 2 1 REAL MADRID


No tengo ninguna duda. Ya lo dije ayer. De camino hacia Cardiff, el Real Madrid de Zidane “ZZ Top” es el codicioso ganador de su duodécima Champions, en el fenomenal ‘Millenium’ de Manic Street Preachers. Que bonito nombre para celebrar un efemérides en el castillo Coch. Bale estará contento. El problema es que a lo mejor ni juega en casa. Pero seguro que allí estará Tom Jones para contar “Sex Bomb” o “Real Bomb”.

Trato de discernir que ha pasado por la cabeza del gran Diego Simeone. Creo que he entendido toda su estrategia, toda su franca sinceridad ante un milagro imposible. Simeone sabía que su equipo atraviesa una baja forma manifiesta. Que sus jugadores fetiche como Godin y Gabi están totalmente acabados e incluso merecieron la expulsión. Conoce perfectamente que no hay melodía de gol en el equipo. Incluso Griezmann es medio goleador. Le ha matado a trabajo. Está muerto. Ante un Real Madrid muy superior técnicamente y que encima te ha dejado en ridículo en Chamartín, ¿que podía hacer Simeone?. Lo que hizo. Sacó a flote su colérico sentido de la locura futbolística. Veinte minutos arrasados para fundir al equipo y lograr que el rival se hiciera “caca” en los pantalones. El Madrid se hizo “caca”, pis y pasó mucho miedo. Muchos jugadores, como Modric, Benzema, Varane, Ronaldo, Marcelo ni se presentaron en el Manzanares en los primeros minutos. Y llegó el sueño del “cholismo”: un gol de córner y un penalti forzado por el viejo zorro del Niño Torres. Simone sabía perfectamente que hasta ahí se acababa el “souflée”. Sabía que hasta ahí llegaba el farol en la partida de poker.


No tuvo más remediar que replegar a su fútbol colérico, lleno de violencia inusitada, estúpido en unos jugadores excesivamente acelerados por el “cholismo”, que jugó siempre a ser el general Custer, a morir con las botas puestas. Sabía por supuesto que el Madrid acabaría con su equipo, pero por lo menos había dejado disfrutar a su hinchada el sonado “milagro”, que él y sus jugadores habían sido héroes numantinos. Como si el milagro rozara a besar el cielo rojiblanco.

Toda una farsa magníficamente representada por Simeone, que sabía perfectamente que los milagros no se producen, que mentar a la lucha de clases es estúpido, porque hablamos de fútbol y no de política.

El Real Madrid tiene genes por la Champions que no son normales. Es una genética imposible de destronar. Cuando hay Champion, ZZ Top toca la trompeta como Josué en Jericó y se caen las almenas, los castillos en el aire y acaba con una tormenta blanca como la de anoche en el Manzanares.

Es la épica del Real Madrid y una lección más que aprende Zidane en su carrera hacia el doctorado como entrenador. Su destino es saber que jamás hay que perder la cabeza, con su frialdad, como el mármol blanco en que pisaba el Atlético. Y eso que Ronaldo fue el peor del equipo. Incluso Benzema fue iluminado por el sistema duodécimal, como aquel astrónomo de Babilonia que inventó el sistema de doce. Dos meses del año, doce horas nocturnas, doce diurnas, doce Copas de Europa. En fin, la genética del Real Madrid…

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