LA EXTRAÑA TIENDA DE DESCHAMPS

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Un Piton, el incansable Dimitri Payet, el Volcán des Neiges, en la isla de Reunión, salvó al ex-jugador de rugby Deschamps de una pequeña tragedia nacional. Triunfo escabroso, complicado y rácano francés ante Rumanía, que posee una selección repleta de trucos futbolísticos y difícil de subyugar.

Deschamps se ha salvado por un futbolista del Oceáno Índico, bastante menos famoso que Pogba, pero enorme jugador de posición, de carreras y de apoyos. La auténtica perla del West Ham.

De haber tan sólo empatado los galos, el técnico hubiera tenido media Francia guillotinada contra él. Por el caso Benzema. Por cierto, ¿dónde está Valbuena? Aunque también por el caso significativo del goleador del Sevilla, Gameiro, el gran olvidado, tristemente olvidado.

Por si fuera poco, Deschamps se carga, en plena crisis con los rumanos, a Griezmann y al increíble Pogba, ese nuevo fichaje de los 125 millones, que para muchos es un futbolista intermitente, pero a mí me parece una de las pocas estrellas que le quedan al fútbol mundial, tras el descenso de Messi y Ronaldo.

En cualquier caso, el técnico ya ha depreciado a su selección, aunque quede mucho torneo y, desde luego, su equipo tenga casi intacto el título de favorito. Desde los tiempos de Zidane, Francia ha tenido una rabiosa y mediocre racha de seleccionadores, a pesar de haber tenido grandes jugadores, en plena efervescencia, como en el caso de Titi Henry.

Desde que veo fútbol, por su rigurosa escuela de fútbol de su federación,  todas las selecciones francesas poseen un soberbio sentido táctico. Un promedio magnífico de relieve defensivo y ofensivo, pero siempre adolecen de perpendicularidad, de propuestas goleadoras. Y les suele faltar siempre un goleador. Giroud no llega a la categoría, menos todavía  Benzema, pero sí tiene el olfato canino del gol de Gameiro, el olvidado. Gran error.

Mientras tanto, las noticias de sucesos se siguen tramitando en el fútbol en proporciones vertiginosas. El fútbol no es ‘La pequeña tienda de los horrores’, el fútbol se ha convertido ya  en ‘La gran tienda de los horrores’. La planta carnívora que se come carne humana fresca, porno y joven. Hasta con chantajes sexuales. Y también chupa la sangre de las haciendas públicas, como en el escandaloso caso de Neymar, el jugador mentira. El futbol cruza la raya apocalíptica. Es la orquídea más cara de la tierra, pero como en la historia del maravilloso Arthur C. Clarke, se trata de una orquídea auténticamente carnívora.

Aún nos quedan posibles, nuevos y sorprendentes espejos tenebrosos de esta Eurocopa en que la selección española ha sido manchada también por el escándalo. El sexo en el fútbol, como en otra historia de Henry Miller.

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