LA LENTA AGONÍA DE MERLION

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Sensacional partido en el viejo Mestalla. Por primera vez en esta temporada he sentido y disfrutado la posibilidad de que en esta Liga, tan absolutamente amoral por las diferencia de presupuesto, todavía haya partidos con la rivalidad y suspense hasta el final. Como dos boxeadores al borde del KO en el último asalto. Cayó a la lona el Valencia en el último suspiro. Quizá no fuera justo, pero así el es mundo de la rivalidad.

De alguna manera el gran partido de Valencia me recordó a aquella escena de Paul Newman en las desventurada película Cortina Rasgada. Hitchcock siempre decía que no es fácil matar a un hombre y ese hombre era el Valencia que ya en su agonía se rebelaba contra su muerte. Primero, con la nefasta decisión del gol anulado a Suárez. Hasta que Alves, en la última jugada, salva el cabezazo de Neymar y finalmente, Busquets, con una volea, acaba con la víctima. Justo como en la película con Newman.

Veía a Peter Lim en el palco y me recordó la lenta agonía del pez fuera del agua. El símbolo de Singapur, el país de Lim, es un extraño y simpático personaje llamado Merlion, mitad pez y mitad león. Como las esfinges egipcias, que mezclaban no el pez, pero si la cara de los faraones. El nuevo faraón valenciano vio como su pequeño Merlion, en periodo de desarrollo, moría por un Barça que estuvo más serio que nunca, a pesar del pobre  hombre Luis Enrique, jugando a ser un lúcido entrenador, formando una línea de cinco en el centro del campo y sólo dos centrales, con Piqué y el ‘traidor’ che Mathieu, que acaba siendo ni central, ni lateral. Luis Enrique lo ha matado.

Me gustó el Valencia. Creo en el talento de su técnico Nuno, aunque su apellido Espirito Santo le traicionara en el último suspiro. El magnate del Merlion le ha dado un buen equipo, pero compararlo en jugadores con el Barcelona es absolutamente ridículo. La gran estrella del nuevo despliegue valencianista es André Gomes. Maravilloso jugador. ¿Se podrán quedar con él? Es la gran pregunta. Si la respuesta es que se quede, entonces habrá que creer que la inversión de Lim no es un juego de prueba como el jeque del Málaga.

Es posible que si Messi hubiera jugado bien, esa lenta agonía de Merlion se hubiera acotado en bastantes minutos. Pero a Messi le falta aire cuando llega de un partido de Champions. No es el Messi de hace tres años y eso lo nota demasiado el Barcelona, por el galimatías táctico de Luis Enrique, que ha logrado como mediocre crear el peor Barcelona en años. No sabe hacia dónde guiar el viejo estilo azulgrana. Si al toque o a la verticalidad. Como la inversión de Lim no sabemos si es pez o león, como Merlion.

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