LA NOCHE BRASILEÑA

REAL MADRID 2 0 OSASUNA

LA NOCHE BRASILEÑAFue como un momento catártico. Des repente, el pobre , que no había sido más que un desastre, dispara con habilidad y logra el primer gol como madridista en dos temporadas. Creo que empezó a llorar. No se lo creía. Por lo menos, el brasileño trata de conquistar, porque reconoce que es una afición volcada con cualquier cosa que haga por pequeña que sea.

salvo un balón que defensivamente arriesgó, volvió a ser el jugador caótico. Lo que nos tiene acostumbrados. Pero fue salir y, a su primera jugada, logró el segundo tanto brasileño. De perfecta ejecución y enorme visión futbolística. Es indudable que el futuro acaricia mejor a Rodrigo que a .
Fue como un cuento del inteligente escritor brasileño José de Alancar, que deben haber estudiado en clase y Rodrigo, los dos aspirantes a fenómenos en el Real Madrid, un club que también busca, como no, a su Ansu Fati.

Por primera vez, hubo una alegría en la tesorería blanca, tras los exagerados desembolsos por estos dos aspirantes a fenómenos. Y Zidane respiró con tranquilidad, porque los goles llegaron entre anhelos, ya que el Madrid no jugaba bien, como es costumbre y tampoco dominaba en el partido con suficiente jerarquía.

LA NOCHE BRASILEÑANo sé como Osasuna seguí invicto, pero me cuesta creer que pueda jugar a la teoría del gol. Jagoba Arrasate pretende al menos que Osasuna sobe el balón, lo acaricie como si estuvieran jugando un “rondo a la navarra”, pero no tiene ningún sentido vertical del juego. Ni siquiera el más incisivo, el más técnico, Rober Ibáñez parece capaz de marcar. Quizá, porque le hacen jugar muy escorado a la derecha.

Aún así no se le puede tirar por el precipito el partido que hizo Osasuna en Chamartín, aunque pecara de una ingenuidad angelical. Mientras, un nervioso Zidane desde la banda, sufría y sufría. Había arriesgado, en mi opinión excesivamente, pero le salió bien el plan a la brasileña.

Incluso nos sorprendió la solvencia del nuevo meta Areola, que tiene una planta de guardameta fenomenal. Quizá pese la pesadilla de Courtois en el Parque de los Príncipes. El público también festejó el juego de gladiador de Valverde. Además, el “goleador” Jovic tuvo una alegría muy corta, porque en el pase en profundidad de Lucas Vázquez, estaba en fuera de juego, desgraciadamente. Hubiera sido el primer beso a la red del jugador de Serbia, pero mucho nos tememos que no es precisamente el goleador que necesita Madrid, aunque haya costado tantos millones. Me parece imperdonable el olvido de Mariano.

Zidane sonría al final, porque él mismo se recreaba con la memoria de su segunda temporada en el Madrid, cuando ganó una Liga, mientras utilizaba y paseaba en partidos menos comprometidos, como este de Osasuna, con el equipo B. Como el famoso Team B, que es tan acreditado en el mundo del wrestling.

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