LA PASTILLA ENVENENADA

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De verdad que es impresionante ver al Bayer saliendo al contragolpe. Lo más parecido a una estampida de búfalos, como en el Viejo Oeste o como en la película La Conquista. Sus jugadores roban o falla el contrario, incluso hacen falta y se transfiguran en futbolistas, como animales que parece huyen del fuego.

Todavía no sé si este Bayer Leverkusen es un equipo atípico o simplemente juega a otro fútbol. A un juego de anarquía perpetua, porque con el balón parece que tienen todo el poder o libertad de hacer individualmente lo que les viene en gana. En ese sentido, el entrenador de la píldora, el 'profesor chiflado' Roger Schmidt parece un auténtico revolucionario. No sé si a la altura del cholismo, pero este Bayer es raro, meticuloso, rapidísimo, incordiante, como una pequeña pesadilla.

No es un sistema que se pueda estudiar o evaluar, porque se basa en un poderío físico que ha dejado estupefacto al profesor Simeone, muy despistado el pobre hombre en las últimas jornadas. Porque ya hizo el ridículo táctico en Vigo y ha vuelto hacerlo en la tierra de la aspirina. Todo coincide con la llegada de la 'hermanísima' para renovar el contrato del cholismo. Cuanto menos es desesperante.

LA PASTILLA ENVENENADA

Çalhanoglu celebra el único gol de la noche en Leverkusen. (Foto: Afp)

El primer tiempo rojiblanco, disfrazado de gris perla cultivada, claro, fue espantoso. Ni Mandzukic, ni Griezmann tuvieron la posibilidad de responder con algún contragolpe. Salvo al final de ese primer periodo, que atajó el enorme meta que es Leno. 

Me temo que Simeone se puede quejar de que le faltan los mejores del mundo, como Courtois y Diego Costa, pero es que el problema está en el centro del campo. Tanto Gabi como Tiago se le han quedado viejos. Lentos, muy poco sociables en el pase, quizá porque ya no pueden más. Pasó en Vigo y ha pasado ahora. Y si falla el centro del campo, el Atlético se parte muchas veces en dos. Sobre todo, en la segunda fase, cuando Arda ya no podía más y la pareja Gabi-Tiago hacía aguas.

Tampoco entendí la salida de Torres, como único en punta. No le llegó nunca nada, porque Griezmann y Mandzukic, simplemente no podían contactar con El Niño. No sé si el partido del Atlético fue tan malo como el de Vigo, pero es que el Bayer no paraba de correr.

Más que un alka-seltzer, el Atlético necesita un antídoto para el Manzanares, dada esta pastilla envenenada, especialmente hecha química por la Bayer. Extraño equipo, extraño sistema, pero de una locura al estilo de los peores manicomios del fútbol.

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