LA SOMBRA DE PLATINI

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A quien le interese saberlo, jamás leo los comentarios de los lectores. Y será siempre así hasta que dejen de ser anónimos. Como decía una persona odiada en este periódico, los espontáneos suelen ser como los aficionados que se entrometen en los finales de montaña del ciclismo para echar agua o atormentar al pobre deportista sentado en el sillín de la bicicleta.

Prefiero hacer sonar mi autobombo para regocijo de mi narcisismo dados los resultados de mis últimas predicciones. Como el desastre español, la llegada del dios Bale o mi referencia sobre Francia. El día que Francia robó a Suiza, titulé “Robo en Lille”.  Algo lamentable.

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El otro día, ante Islandia, escribí lo siguiente: “La carcajada de Michel Platini, con todos sus millones, se escuchó hasta en St. Denis. Viejo o nuevo, mi pronóstico de Francia como campeón más que seguro, sólo se ha reafirmado, a pesar de que Deschamps se empeñe en alineaciones extrañas. Francia no tendrá muchos problemas para ganar a Alemania. Y si los tiene, Platini lo arreglará. Atención a la elección del trencilla en Marsella”.

Cantado: Rizzoli, manejado por su compatriota Collina, manejado a su vez por Villar y Platini. Es repugnante. Vaya arbitraje que hizo Rizzoli. No vio dos penaltis en el área alemana pero sí castigó la mano del viejo capitán alemán. Ni hablar del sentido sibilino de su actuación anti-germana. Vergonzoso. Este fútbol , rodeado por empresas que sólo viven de la ludopatí, me da cada día más asco. Por no hablar de los dirigentes del fútbol, desde Havelange, pasando por Platini y secundado por Villar.

Que Francia sea finalista es un insulto al fútbol. Ya no sólo por Alemania sino por el comportamiento del mediocre Deschamps, que sólo sabe bailar la marsellesa, ajustar sus términos en claves fascistas, racistas, como en el caso de Benzema, y sólo aspirar a ser un pobre simulador, un mediocre aspirante de los métodos del Cholo Simeone.

Deschamps sueña con el sistema del “cholismo”, convertirse en una selección menor y apoderarse del alter ego de Simeone, que no es otro que Griezmann. Que lleva seis goles, pero de ahí a compararlo a Messi o Bale es un simple disparate, propiciado por el resultadismo general. Apócrifo e injusto.

La Eurocopa de los 24 equipos ha sido un fracaso absoluto. Partidos anodinos, jugadores mediocres, sin emoción, sin pasión ni voluntad futbolística. Partidos amañados por la sombra de Platini. Una vergüenza, mientras en Marsella se cantaba, naturalmente, no podía ser otra cosa, la “marsellesa”. Aunque ahora mismo me voy a escuchar la gran venganza y maravillosa crítica a la letra del himno francés con el gran genio de Serge Gainsbourg y su enorme “Aux Armes et cætera” , la diatriba del himno francés, a ritmo de “reggae”.

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