LAS CUCARACHAS DE KAFKA

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Se cumple el guión a rajatabla. Argentina tiene que llegar a la final indefectiblemente, sin posibilidad alternativa. Mientras tanto, otra selección europea ha caído en la cuneta, envenenada por el clima. Nunca había visto jugar Bélgica de manera tan lenta, tan cansina, como si fueran nuestros "amigos" los Perezosos del Amazonas. Era una buena selección y, ahora, es otra víctima más de este Mundial detestable.

Analicemos los tres semifinalistas. Los que han alcanzado "esa gloria". Empezamos por Alemania. Frente a Francia fue el peor partido de la era Löw. Él mismo lo reconoció y, por supuesto, buscó un eximente en el calor. Löw confirmó que nunca jamás su selección había sufrido tanto por el clima.  Alemania, en el primer partido, pareció que era la enorme selección del Mundial. 

La segunda en clasificarse fue Brasil. Ni hablamos. La selección de Felipao es patética. Da pena. Con un Neymar horrible, que encima tiene que rendirse por una patada, una venganza  colombiana ante la pasividad del trencilla hispano con las entradas a esa estrella fugaz llamada James.  Pero aún sin Thiago sin Neymar, que no se preocupen los brasileños, porque está escrita la hoja de ruta y Brasil será campeón del mundo, salvo tragedia política internacional.

Nos llega la albiceleste. Es una pantomima de selección. Metió un churro Higuaín, en un balón que se encontró de paso en un rebote y eso le valió para ganar a una selección belga muerta, sin fuste, sin garra ni fuerzas para poder superar el trasiego del calor, la pesadez del ambiente. Por fallar hasta falló Messi un gol imposible de fallar delante de su "bête noire" Courtois, con el que tiene un contencioso muy grave. Pero Messi terminó con arcadas. Y otra tragedia: la lesión de Di María, un problema muscular que posiblemente le aparte del Mundial y que baje su cotización hasta  cuotas grotescas. Florentino ha perdido su opción de venderlo por 50 millones. Pero no se preocupen los argentinos, aún con la baja de Di María, serán  subcampeones. Es un compromiso esencial en este vodevil que se ha convertido este Mundial.

¿Qué tonto contemporáneo decía que estamos ante un gran Mundial? Seguro que un psicoanalista argentino. No he visto un Mundial tan mediocre, con la mayoría de las selecciones expuestas al tórrido sol como atunes al salazón. Me da pena y rabia. Vaya tres bodrios de cuartos de final que me he tenido que tragar. Esto no es fútbol. Es una merienda de intereses kafkianos. En realidad, un Mundial que me recuerda a las cucarachas de Kafka, dentro de la pestilente "metamorfosis" en que se ha convertido el fútbol con la FIFA.

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