LAS TABLAS SON ABURRIDAS

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REAL MADRID 1 1 ATLETICO DE MADRID

Simeone le produce al Madrid en el Bernabéu, estrés, ansiedad y una poderosa resistencia psicológica que bloquea a los blancos, como si sufrieran la presión de un maldito psicólogo que conoce los bosques de tu mente o lo que es lo mismo, las cortas inteligencias tácticas de un Zidane, que está ya sólo preocupado de salvar su cabeza, su prestigio, con ganar la Champions.

Estaba visiblemente pactado que Ronaldo, nuestro querido hombre gol, que se fuera a la hora de juego. De otra forma, sería quemarlo y no sacarle el lustre de un título que cuelga en el cielo como una estrella errante, según la maravillosa canción.

En realidad, no sé cuantos años lleva el Atleti sin perder en la jaula de Chamartín. Ni me acuerdo de la última victoria blanca. Siempre es el mismo sortilegio: merece ganar el Real, pero es el Atleti el que accede a las previsiones más lógicas de cara al gol. Incluso se permitió el lujo de perdonar la victoria, en el primer momento que el medroso Simeone apostó por las tablas, como en una estúpida partida de ajedrez, porque él jugaba con negras.

Las tablas las dictaminó cuando apareció su “alter ego” Gabi en el centro del campo para apostar por  humillar el despliegue blanco de un equipo que era imposible que marcara su tanto de la victoria con Ronaldo en el vestuario. Es una utopía ganar cuando el Ronaldo desaparece, como el dios Sol, el que hace girar a la Tierra, al Real Madrid , en su órbita. No hay órbita y entonces  se produce un eclipse blanco sin Ronaldo. Así que la clave del entretenido partido estuvo marcada con la desaparición de Ronaldo y la aparición de Gabi. Quedaba claro que los dos se conformaban con la paridad.

Zidane está neurótico en su pensamiento único de la Tercera Champion. Pero el marsellés sabe perfectamente que la suerte, el éxito siempre te busca a tí y no hay que perseguirlo tan mimética y desenfrenadamente, con corta imaginación táctica y fútbolística. Salvo en un par de ocasiones o ni quizá eso, pudo encontrar el cuadro blanco una situación de de ventaja  de posiciones  ofensivas y bastante menos un contragolpe. Así es francamente, cada día más, ganar un lance cuando el rival te cede caballerosamente el balón y el desgaste emocional, la angustia del triunfo. 

Lo que me parece más triste es que Bale se haya ido del Madrid física y mentalmente. Es una pena, porque ahora juega donde debía jugar y que no lo ha podido hacer en los últimos cuatro años, aunque en cierta manera por su propia culpa Bale es un enorme extremo izquierdo y nada de esas “boutades” de piernas cambiadas, es como Zcibor, Collar, Gento o Zagallo. Aquellos jugadores que mataban desde la banda izquierda y ponían justo el huevo en el píe o en la cabeza del goleador. Es difícil que salga ahora  uno de ellos por culpa de la asimetría de estrategia oblicuas actuales, ya que se empeñan en la puñetera pierna cambiada.

No quiero hablar del decepcionante partido de Kovacic, que nos defiende bien ni es un gran paseador, solo conduce para su elemental tipo de juego. Ni quiero hablar de Asensio, que como ya dije, no aguanta, no resiste, aparece y desaparece como el monstruo del Lago Ness.

Al final, la invulnerabilidad del Cholo en Chamartín es lo que marca el despiste táctico perpetuo del “mejor entrenador del mundo”. Por supuesto, Zidane, que nada de lazos amarillos. Como en el bridge, Simeone siempre gana la partida por su manga de ”no vulnerable”.

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