CHILE 0 1 ALEMANIA

En tan sólo dos días, la Alemania futbolística ha ganado dos títulos. El Sub- 21, con la tragedia española y, a continuación, seguido, este ante la otra “roja” chilena  con los Sub-23, porque ni siquiera es la selección absoluta. La superioridad germana, es abrumadora para el fútbol mundial.

En ambos títulos, los colores han sido los mismos. Las “rojas” de España y Chile, con los “blancos nucleares” de los Alemanes. En ambos, los títulos han repercutido  sin estruendo. Campeones sin belleza, sin espectacularidad, pero con un realismo aplastante, soberbio. Jugadores potentes, superlativos, en ambas seleciones germanas.

En la final de San Petersburgo me quedo con Julian Draxler, mi tocayo, que es el capitán y el veterano, aunque sólo tiene 23 años el jugador del PSG y parece un veterano de las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Acompañado por la potencia de Rudy, la elegancia de Kimmich y la fantasía de Leon Goretyzka, otro posible divo. En definitiva, un montón de duendes futbolínticos , seres mágicos y traviesos que provocan pesadillas en equipos aún ingenuos futbolísticamente como la España de  Saul y la Chile de Arturo Vidal. Este último demasiado empecinado en el vigor guerrero.

He puesto la palabra ingenuidad, porque Chile no fue inferior técnicamente ni mucho menos. Lo peor es que  regaló el tanto de la victoria, gracias al desesperante Marcelo Díaz, que Pizzi lo fulminó demasiado tarde. Es ridículo jugar con Medel como central, aunque sirva, se supone, para sacar el balón jugado. Ante la voracidad germana, Chile siempre estuvo a merced, de la zozobra continua. Mientras, la selección de Löw era como un perpetuo ataque de los nibelungos. Brutal, pérfido con la estrategia de recuperar el balón en zonas convenientes y peligrosas para los “rojos”. Funesto sistema , al final, de Chile, con la retaguardia demasiado adelantada y esos dos postes lentos,e infructuosos de Medel y Marcelo  Díaz.

Y lo peor. Es que Chile carece de un colador eficiente. Era grotesco ver como Aránguiz fallaba un tanto en los primeros minutos,  o como incluso le quitaba otro a Alexis Sanchez, que es un excelente jugador, pero no un goleador y menos una estrella del fútbol. Sin Zamoranos, Matías Fernández, Leonel Sanchez ,etc. es imposible ganar un partido y menos una final ante la invencible Alemania, que ha vuelto a acaparar la hegemonía futbolística mundial.

Sudamérica, cada día más, se queda más lejos de las selecciones de la vieja Europa. Es imposible que ganen con unos brasileños que ya sólo juegan a un fútbol más físico, a una Argentina que sigue en el diván del psicoanalista, con Messi de psiquiatra y con una Chile, todo pasión, toda fuerza, pero sin un gol que llevarse a la boca.

El amo del fútbol es Alemania. De hecho, una palabra alemana que sirve para designar un mal sueño, significa “sueño de duendes”. Lo que maneja a la manera de los Hermano Grimm, el insigne Joachim Löw.

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About the Author

Por Julián Ruiz en Jul 02, 2017

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

Comentarios (2)

  • Isma

    Buenos días, no se si tu admites peticiones del lector, pero me gustaría que publicaras un especial sobre el fútbol alemán en general. Sobre el poderío físico de sus futbolistas, sus grandes títulos a nivel selección, el poderío económico del Bayern de Munich, las nuevas generaciones interraciales y sobre todo sobre lo aburridísimo de su fútbol.
    Gracias de antemano.

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