LOS PICHICIEGOS ARGENTINO

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Qué horror de partido. La desdicha del 'Tata' o la 'Tata' de Messi raya en la más absoluta desgracia y escarnio en la historia del fútbol argentino. Su selección, por su sistema sin presión, con excesivas limitaciones tácticas, es incapaz de hacer un gol. Con un equipo repleto de goleadores, todo se desperdicia. Desde el 'Kun' Agüero, en la Premier, Tévez en el Scudetto, hasta el 'Patata' Higuaín y lo más importante, el mejor jugador del mundo, el inigualable Messi. Me parece increíble, sospechoso y miserable para el Tata.

LOS PICHICIEGOS ARGENTINO

Empiezo a creer que Messi es gafe para la selección argentina. Siempre llega mal, con esa fracciones de segundo por cansancio que le hacen un jugador brillante, pero desde luego no decisivo. Como 'Superman', pero que la kryptonita le deja mermado. La kryptonita en Colombia fue el asombroso partido de Arias, que me recordaba a Camacho cuando marcaba a Cruyff. Aún así, Messi ha llegado a Chile y a Viña del Mar en estado deplorable. 

 Agüero, Di maría, Pastore. Jugadores claves que desaparecen en el segundo período como esos Pichiciegos de la novela de Rodolfo Fogwill, que desertan de la guerra de las Malvinas. En este caso, ante la guerra de Colombia, que dio muchas patadas y que remarca el estado catatónico de James. Si este es una estrella del fútbol, hasta Isco puede presumir que es el mejor jugador del mundo. James está asfixiado, lento, sin gol, sin fuste. No entiendo su fichaje por el Real Madrid, aunque si entiendo el poder de los negocios.

También hay que poner una muesca a Jackson. Si ese es el próximo ariete del Atleti, los Kun, Falcao y Diego Costa pueden reirse hasta en el infierno. Es torpe, pesado como un "panzer" y no mete un gol ni al diablo. La Colombia de Pékerman  es un esperpento fútbolístico. Hasta Falcao parece un ex-jugador. Mourinho se equivoca si quiere recuperarlo en el Chelsea. Pekerman, además, ha asesinado todo el espíritu del fútbol colombiano. Le ha chupado la sangre y lo ha convertido en una espina, llamado David Ospina, el único que habló con dios y el demonio durante el pésimo lance, que acabó en la ruleta rusa de los penales.

De verdad, esta Copa de América es un desastre futbolístico de grados superlativos. Las selecciones con mejores jugadores han llegado fundidas por el fragor de la lucha en Europa, mientras que las más más flojas, son tan malas que aburren hasta los burros que se creen que este fútbol sudamericano es la verdad del fútbol. Menuda insolencia. Los tontos somos los que la seguimos y empezamos a escribir casi a las cuatro de la madrugada hora española. Se ríen de nosotros. Es como esa invención de Morel, argentino que inventó en su escrito aquello de los dos soles y las dos lunas. A estas horas, estoy harto de beber café.

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