El indolente Real Madrid echó al Atlético al Circo de Camp Nou  para ser devorado por Messi, Iniesta y compañía. En la arena ante las fieras, como mártires y santos de la fe del 'cholismo'. Pero surgió el milagro de Godin y, sinceramente, creo que el Atlético ha enterrado para siempre el vulgar y castrante apodo del 'pupas'. Jamás lo volverá a ser. Y, ahora, puede comerse con patatas el próximo sábado al equipo pusilánime que le había metido en la boca de los lobos catalanes.

Definitivamente, mi amigo barcelonés tiene razón. Artur Mas y su parodia independentista es gafe para el Barça. Mi amigo, que es muy nacionalista, me dice que será patético conformarse con el título de la Liga catalana la próxima temporada, consecuencia esperada dada la deriva nacionalista de un país que vive una auténtica pesadilla. 

El Barça es precisamente el reflejo del caos del 'catalanismo'. Desde la llegada de Bartomeu, presidente por accidente, es un absoluto caos, un equipo independiente, pero con estrategias de una república bananera. El último gesto de decirle a los seguidores culés de que a Messi le han renovado por 20 millones, como desesperado artilugio para lograr un título, ha sido el infame recurso de un ilusionista mediocre.  El socio debe ir por ellos.

Godín y Koke festejan el título de Liga en el Camp Nou. (Foto: Afp)

Poner al club en manos de Messi, que ya no es Messi, que  parece un doble, y dejarlo controlando el club, hasta las altas y las bajas, es más que obsceno.  Sus trampas con sus gestos a Hacienda, el desprecio al Barça con la llegada de su nepótica llegada de su 'Tata'. Todo un delirio, una sucesión de hechos surrealistas. El equipo ha terminado hundido. Messi y Neymar parecen dos exjugadores. También es un Barça que deshonra a su estilo, afeminado en su juego, desnudo ante la peor temporada en lustros. Increíble.

Pero, amigo, los héroes son los del Atlético. Varias veces he escrito que el Atlético juega como un equipo menor, pero que es un titán de ese juego. ¿Por qué? Porque demuestra que el fútbol es un juego, de acuerdo, aunque  también un espíritu, una ilusión, un juego de grupo, reunidos 11 jugadores en torno al balón, solidarios, como gladiadores en el circo del fútbol. 

Francamente, entre mercantilismo, bazofia capitalista de los grandes, Simeone me parece el gran Espartaco del fútbol. El líder de un nuevo sistema que tiene la disciplina, la valentía y el coraje como partes proporcionales de un estilo. Los divos ganan partidos, pero no ganan Ligas ni finales. Maravilloso Atlético. Y ahora, no por la Décima, pero si por su primera Champions. También se lo merecen. Ni siquiera ha perdido un partido en la competición y el Madrid es un constante desfile de 'pretty ballerinas' de Degas.

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Por Julián Ruiz en May 17, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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