Una sola escapada de los tres sudamericanos en Londres bastó al Barça para sentenciar la eliminatoria y una vez más avergonzar a ese inútil de sexo angélico llamado Arsene Wenger, que en 20 años no ha ganado ni un sólo título europeo para un club de presupuesto millonario, propiedad de un banquero de la City, que por hacer el estadio ganó 600 millones de euros en plusvalías.

Wenger incluso agiganta el mito del Barcelona cada vez que se enfrenta a él. Siempre queda en ridículo. Nunca tiene respuestas tácticas ni imaginación siquiera para poder arañar el cuerpo de un Barça, que no disfruta, precisamente, de  sus mejores momentos.

Por ejemplo, en el Emirates se vio claro que el torpe técnico Luis Enrique es un desastres tácticamente, que ha partido al equipo. No existe conjunción de líneas entre medio campo y ese solitario trio llamado ‘Los Tres Sudamericanos’. Luis Enrique y su sentido de un fútbol más físico, ha distanciado a Busquets, una enormidad de sus atacantes y ha dejado a Rakitic e Iniesta en el limbo de la zona del fútbol. Para empezar, Rakitic ni siquiera es un centrocampista, como su compatriota Modric. No es más que otro media punta cuentista. Y lo peor es que no se asocia con Iniesta, como este lo hacía con Xavi.

Por lo tanto, hay distancias entre líneas kilométricas, máxime cuando el cansancio arrecia.  Por eso llegan los contragolpes para los rivales despitados. Y la nave mal dirigida por Luis Enrique se queda al pairo de las velocidad de un contragolpe. Wenger nunca tuvo presenta la opción que ahora es la más peligrosa en el Barça, su contragolpe. Luego, apareció un despistado Flamini y acabó con la eliminatoria. Flamini es el típico jugador inútil que le gusta a Wenger. No es ni carne ni pescado. Ni centrocampista ni atacante, ni defensor. Como Özil, como Cazorla, jugadores que le gustan mucho a Wenger y que en el fútbol moderno no son expeditivos ni positivos.

Giraud es un torpe y Alexis fue el único que se aprovechó algo de la torpeza de Alves, porque el brasileño está más acabado que Maicon, que siempre ha sido mejor que él en el mismo puesto.

Cuando me decían que el Barça iba  a un infierno, me moría de la risa, porque he visto al Arsenal, en el propio Emirate unas tres veces. El Barça sufrió más con el Levante, con la Unión Deportiva que con este estúpido Arsenal de la era Wenger. ¿Quien sostiene a esa perla del fútbol francés? Menos mal que no llegó nunca al fútbol español, porque cuando el Madrid lo quiso respondió  que la estructura blanca es un disparate. Será mejor la suya, construida desde hace veinte años, en que sólo ha criado musarañas en el fútbol internacional.

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Por Julián Ruiz en Feb 23, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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