MESSI SE QUEDó EN ARGENTINA

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Varias veces se veía el rostro de Messi perdido, con una máscara de tristeza, como si su corazón estuviera a miles de kilómetros. Messi no ha vuelto de Rosario, de Argentina. Allí dejó la esencia de su juego mágico. Este nuevo Messi es predecible, más lento, más cansado y más perdido en una meta que parece muy lejana. Docenas de insultos y amenazas he tenido que recibir cuando dije que Messi es otro jugador. Con un volumen corporal mucho más grande, con más kilos y un flujo de reflejos más comprimidos. Un Messi que no hace goles es un Messi sin alegría. Un Barça sin Messi es como una flor en un desierto. Sin agua que la riegue, pasará a marchitarse.

Luego está el problema del Tata. Se han dicho muchas tonterías sobre el técnico de Rosario. Que si maneja muy bien el vestuario, que administra ejemplarmente los tiempos del Barça. Y lo cierto es que constantemente veo al peor Barcelona en muchos años, desde los tiempos pretéritos y perdidos de Rijkaard. Un equipo con poca fortaleza en la primera línea de la presión. Y cuando se supera esa primera línea es un disparate. La defensa no es más que un sacó para recibir golpes y goles, con Valdés con muchas dudas. Alba no es el mismo desde que volvió de la lesión. Alves está encerrado en su crepúsculo y Mascherano ya no es el defensa rápido y maravilloso.

Bueno, pero no es la individualidad del grupo. Se trata de la armonía del conjunto. Ya no se sustenta. Ya el Valencia de Pizzi demostró ante el Atleti,  en la Copa,  algo más de lo que tuvo que soportar con el mal resultado. Parece que la revolución interna ha causado estragos en el equipo. Todos juegan para ganarse el puesto. Parejo ha tomado el mando de este Valencia de Pizzi, que también parece que conocía los pecados mayores del Tata en su equipo argentino. Gran actuación coral del Valencia en la segunda fase, donde pudo incrementar su cuenta y eso que el trencilla se inventó un penalti de Ricardo Costa.

El mes de enero siempre ha dejado unas secuelas perversas en la escuela física de Seirulo. Lo que ocurre es que con el inquilino del banquillo y su equipo de entrenador pequeño ha agigantado los defectos físicos de un equipo como el Barça, que actualmente tiene poca electricidad. No quiero ni pensar como este equipo con Messi todavía en Argentina puede afrontar ese ciclón llamado Manchester City. Encima está el caso Neymar. El desprestigio, las mentiras, la dimisión de Rosell y una agitación golpista en el club que puede tener malas consecuencias. La cuestión es saber: ¿se lo olió todo eso Guardiola?

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