NACHO, EL GOLEADOR FANTASMA

VALLADOLID 0 1 REAL MADRID

NACHO, EL GOLEADOR FANTASMA

Este partido en Valladolid creo que es más significativo de lo que parece. Primero, porque el Real Madrid es líder en plena segunda vuelta. Algo de lo que se habían olvidado hasta los más apasionados madridistas. Segundo, porque el Madrid deja una estela de seguridad y y confianza ante un Barcelona que ha perdido el sentido, la dirección y navega sin timonel en el mar de los sargazos. Tercero, porque son los partidos en los que ha podido empatar y se ha revuelto por otro goleador furtivo, en plena crisis goleadora del equipo de Zidane, No hay goleadores, no hay delanteros, pero hay defensas y centrocampistas. Es como si el ombligo de Zidane estuviera unido al cordón umbilical de esta Liga.

Bendecido el triunfo más valioso, que no sobresaliente en el Pisuerga, hay que ser realista y el Madrid hizo un primer período lamentable. Fue el desfile de las tortugas en una procesión soporífera, nefasta. Con Isco como líder de las tortugas. Mientras jugó semejante tapón del contragolpe, pasó diecinueve veces el balón hacia atrás. En ataque no dio ni un pase con interés de gol. Pero como a Zidane le gusta, su alineación mutila el cincuenta por ciento ofensivo de su equipo. Justo el de los contragolpes, que para fuera de casa es tan principal. Tuvo en Benzema un fenomenal escudero como , el “fantasma de la Opera blanca”. Es imposible saber como quiere hacer un gol a cuarenta metros del área, que es por donde más se le veía.

Seguro que en el vestuario hubo zafarrancho de combate y arrebato, porque no se podía desperdiciar los tres puntos del disparate azulgrana. Cierto que hubo más velocidad de balón, más agresividad y más hundimiento físico del Valladolid. El magnifico esquema de los pucelanos del primer período se disolvió como un azúcar en un café espeso. Miedo a ganar.

NACHO, EL GOLEADOR FANTASMA

Sobre todo porque Sergio pensó que más cerrados, el Madrid no tendría opciones de gol con semejantes atacantes . Rodrygo es un proyecto de futbolista, como Vinicius, como Brahim, como Kubo, como todos los que ficha el Madrid en la actualidad futurista. Una política exacerbadamente absurda, porque el Madrid necesita algo más que proyectos de fútbolistas. No necesita promesas, sino realidades. El último fichaje ha sido otro proyecto de futbolista y, desde luego, otro media punta.

Sergio tenía razón. Ningún centrocampista -ni siquiera Casemiro con su gol anulado- y mucho menos un delantero le haría un gol a la manta eléctrica que había puesto en su área. Pero no contó con Nacho, un defensa de goles decisivos. Fue la daga canalla e imprevista del nuevo líder. Zidane también cordón santo con el ombligo de la suerte.

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