POR LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

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Si me preguntan con estos `pelos “ por quien es mi favorito para ganar el Mundial, les diría que Bélgica. Así, de repente y sin anestesia. ¿Por qué?. Porque tiene a los jugadores más en forma en este extraño julio ruso. Es que casi me gustan todos. Desde la altura de rascacielos de Courtois, la prudencia de Alderweireld, la fuerza incontenible del gran “king kong” del fútbol actual, Lukaku, la inteligencia de Januzaj, la belleza del regate de Hazard y , sobre todo, uno de los mejores jugadores del mundo, el incomparable De Bruyne, que me recuerda al glamuroso Zico, pero con mayor látigo y potencia.

Por gustarme, me gusta ese extraño “punto y la i”, con Martens y Fellaini. Todo ello fermentado por la lógica de la táctica que representa, esa especie de camuflado monaguillo del fútbol, que es el intenso Roberto Martínez.

Así que me sale la vena patriótica y podré llegar a considerar que al menos “habrá un triunfo español” en este pérfido mundial de Rusia. Con ese “extraño gran hermano”, que aseguran que jamás hace trampas y que todos veneramos, como el nuevo dios del fútbol. Todos estamos postrados a ese “Var gran hermano”. Todo en la televisión.

Aunque todos estamos estamos avisados por el Journal American Medical que, tras ocho estudios investigados, ver la televisión, aunque sólo sean dos horas, se dispara el riesgo de desarrollar diabetes y padecer una enfermedad cardíaca aumenta en un quince por ciento. Pero de algo hay que morir. Y mejor que sea de fútbol que en un estúpido accidente de carretera.

En el Mundial del Var no ha habido jugador que podamos catalogar de fenómeno, de terrible, de espectacular. De ganar títulos como Pele, Maradona. Ni siquiera se puede considerar a la “pulga del diablo” de Messi, que debía amaestrar a todos los animales que que tratan de devorarle como piezade cacería. Para decir que Harry Kane puede ser el único que provoque pasiones, me parece tan poco atractivo como un delantero melancólico.

¿Neymar?. Ha hecho un gol y ha perdido diez. Decisivo es Coutinho, que puede ser el líder de una selección que por designio de la FIFA está condenada a ganar este Mundial.

En cuanto a España. Como siempre soy realista -pesimista, pero tampoco abonado a la tragedia española, propicia en todos los momentos de nuestras vidas. No soy de la generación tan depresiva como la generación del 98. Soy consciente que De Gea es un peligro, pero hay que arriesgar. Desde luego, hay que implorar a las famosas brujas de Zugarramurdi. El fútbol español siempre ha sido cuestión de hechiceros. Que aparezca Iniesta, el capitán de todos ellos.

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