¿PUEDE ECHAR ANCELOTTI A PéREZ?

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En estas situaciones en que puedes escribir como Dr. Jekyll o Mr. Hyde, según como tiemble el corazón, recuerdo aquellas escenas que me contaba mi padre cuando Miguel Muñoz fallaba y fallaba y su máximo enemigo en la directiva, Raimundo Saporta, le exigía a Bernabéu echarlo a la calle. En cambio, el presidente le decía: "Raimundo, si lo echamos, los pitos y las protestas, se van hacia nosotros. No, ni hablar. Hay que aguantar".

Carlo Ancelotti, en el banquillo del Bernabéu. | Reuters

No soy Poirot para descubrir lo que hará a partir de este mismo momento Florentino Pérez, pero me temo que va tomar la decisión de Bernabéu. Pienso que va aguantarle hasta el día del Camp Nou, como si en ese lance se anunciara la llegada del mesías o del maná blanco. Pero me temo que si toma esa decisión, ahora, ahora mismo, el Real Madrid caerá en picado como un avión Jumbo hacia el abismo. Ya está en la autopista del diablo que conduce hasta los avernos. Será tarde esperarle hasta la factible goleada del Barça.

Por tanto, el otro día escribía que era la hora de Zidane. Obviamente, lo escribía con sorna, porque ni creo en Zidane ni mucho menos en el marqués italiano. Pero, sí, tras el miedo, el pánico que han pasado Florentino y los madridistas ante un discreto equipo como el Schalke, me temo que es la hora de Pérez. Porque sinceramente, si mantiene a Ancelotti, los italianos son maestros en agarrarse en las tragedias. Florentino caería con él al abismo, porque se agarrará Perez como alma que ya ha se lleva el diablo. Por tanto, contesto al titular, con cierta malicia a los Dr. Hyde. Sí, sí creo que Ancelotti puede echar a Florentino Pérez.

Es pura filosofía. Pongamos por caso las teorías precisamente del alemán sobre la filosofía negativa. Este equipo se ha ido. Es un alma que vaga por el purgatorio, sin alma, perdido, con un Ancelotti que ya ha extraviado la llave del equipo. Se ha convertido en un equipo que es un puro desbarajuste. Ni para, ni defiende, ni crea, ni ataca. Muerto con esa colocación deciminónica de tres centrocampistas que juegan en línea donde ninguno apoya a la defensa. Un equipo que se rompe constantemente. Y lo que es peor. Juega sin portero. Casillas es como ese desesperado que se ha esposado a la puerta de su equipo. Y ha escondido la llave. Nadie puede quitarle las esposas y al Madrid le hacen cuatro goles verbeneros . ¿Imaginan lo que puede recibir ante Messi, Súarez y Neymar? Inadmisible para un equipo que presume de ser el mejor equipo del mundo y de Europa.

El Madrid no tiene solución con Ancelotti. En estos casos, Churchill decía: "Que alguien haga algo. Lo que sea". Pues, de momento, poner a Zidane, a Hierro, al entrenador de los juveniles, pero, por favor, que se vaya ese decadente técnico que está matando al Madrid con algunos de los mejores jugadores del mundo. Ahogados, exterminados. 

Ancelotti, tristemente, me recuerda a Gustav von Aschenbach, ese protagonista de Thomas Mann que viene a Madrid-Venecia para rescatar su inspiración, pero que con el calor, el pelo se destiñe, como Bogard en la película de Visconti. Váyase, por favor y no diga más que sabe lo que pasa. Lo que pasa es que usted es un desastre.

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