Bueno, por los menos el Madrid ya sabe quién es su gran capitán: Ramos. Sinceramente, el segundo capitán ganó la Champions, a pesar de que Casillas, su primer capitán, se empeñó en perderla. Cruel castigo para un Atlético que no se mereció semejante escarnio final. Siempre fue más honesto, más sacrificado, más íntegro. Injusta derrota de Simeone, que acabó desgraciadamente esquizofrénico, sin saber perder. El invitado de piedra ha sido el narciso Ronaldo, que se quiso investir como el ganador del título, cuando su actuación fue penosa, patética. Me da pena este incalificable y musculoso narciso.

Ronaldo, simplemente, quería hurtar el mérito de Bale, muy superior al portugués hasta en el sueño del gol. El galés, una vez más, ha sido decisivo en las dos finales que él ha ganado. Una vez más más ha salvado a Florentino Pérez. Bale es el presente del Madrid. Ronaldo y Casillas es la rémora. Espero que el capitán Casillas se vaya a Arabia Saudí, a Emiratos Árabes o donde quiera con Raúl, ya que empieza a ser el enemigo futbolístico madridista, aunque él se empeña en ser un talismán.

Quiero hablar del 'tándem'. Me parece vergonzoso que Ancelotti haya tirado el partido con un mediocre planteamiento táctico, hasta el punto de ofrecerle a Simeone todo el partido hasta donde El Cholo quería. Sólo batido a dos minutos del final, porque la diferencia de jugadores y presupuesto con 300 millones de diferencia era casi imposible lograr el milagro. Ancelotti cada vez me recuerda más a la filosofía italiana de Fellini. Un  maestro de la comedia italiana. La Champions ha sido como la Roma de Fellini. Ancelotti ha disfrutado de la suerte. Me parece un personaje único, el Vittorio Gassman de 'Il sorpasso'.

Cristiano se prepara para lanzar un libre directo durante la final. (Foto: Afp)

La barbaridad táctica acaba con tres media puntas al final, cuando el pobre Atlético ya no podía con su magnífica rabia, su indomable sentido. Daba igual. Apareció Di María, apareció Bale y el Atlético murió como un pobre paria. Aunque hay que pensar que ya tiene muy buen premio con la Liga, que por cierto se la ha regalado Ancelotti y su niños bonitos potenciados por Florentino, que ahora cada vez aparecerá como la nueva figura milagrosa

Por supuesto, el partido fue mediocre. Malo hasta rabiar. Como muchas finales. Me quedo con el populismo de Simeone, la demagogia de Ancelotti y la absurda presencia de Diego Costa, la 'boutade' de un argentino que se creía un genio.

La Décima ya no es un entelequia blanca. La Décima salva a Florentino, pero el Atlético es el campeón moral. Aunque ya sabemos que esto es palabrería.

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Por Julián Ruiz en May 25, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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