Uno se queda con los detalles que, aparentemente, no parecen extremos, pero que manchan la fiel y honrada competición. En el último minuto, Sagna, que es un lateral perezoso y poco técnico, le agarra repetidamente a Dzemaili y el chupatintas, el trencilla esloveno, manejado por el eje VillarPlatini, con Collina de gestor, ni pita penalti, ni la falta que todo el mundo vio. Clamoroso.

Este pequeño detalle delata que la UEFA y la FIFA condenan a los rivales de los anfitriones con robos arbitrales clamorosos. Son dos organizaciones absolutamente corruptas, de donde sólo sale a la superficie un pus asqueroso. Francia tiene que llegar lejos, porque es la anfitriona, porque Platini maneja la UEFA en la sombra y, porque es una orden federativa y directa del estado dictatorial de la UEFA.

No me cabe ninguna duda de que Francia es el enorme rival de España. Sin embargo no pasa de ser una selección ridícula, que ganó dos partidos en los últimos minutos, sin merecerlo, con tramposas circunstancias a Rumania y Albania. En esta última jornada, ante una frondosa, organizada y táctica Suiza, el ‘maná’ del gol no pudo llegar ni por trampas. Al revés, fue Suiza a la que le robaron sus bancos, con todo descaro.

Skomina enseña una tarjeta amarilla a Rami en Lille. (Foto: Afp)

Deschamps es un inútil, como se ha demostrado partido tras partido . Perdió el norte al año de ser seleccionador. No ha podido conformar jamás un equipo estable, una selección. Siempre se le ha agigantado el agujero de sus disparates, culminado con el despropósito del ‘caso Benzema-Valbuena‘. Ante los chocolates suizos puso otro equipo, otra forma de jugar, sin ni siquiera Payet, el héroe nacional. Tampoco funcionó. Ni en ataque, ni en defensa. Volvió poner sólo músculo en el centro del campo, con Cabaye y Sissoko, que corren mucho, pero son incapaces de mover el balón con inteligencia, crear la sensación de que se trata de un conjunto coordinado. En el ataque el ‘mexicano’ Gignac es un puñetero desastre.

Pogba no conjuga el estilismo de Deschamps. Se nota enseguida. No traga con las ideas de su técnico. Se nota mucho. Ha perdido por su insolencia el seleccionador francés a sus dos mejores jugadores, cuando los dejó de suplentes frente a Albania. El segundo en los despropósitos es Griezmann.  No no sabe dónde colocarle. Pocas veces Francia ha tenido que padecer semejante inútil futbolístico, con grandes jugadores y jugando en casa. Ni en los tiempos de Blanc.

Pues bien, aún así son mis máximos favoritos. Explico. Han sumado siete puntos, cuando lo lógico es que hubieran hecho sólo dos. Dos tan solo. Pero lo peor no son sus números. Es la demostración de mezquindad, de insolvencia, de ausencia de fútbol, sólo fútbol, en esta selección ‘bleu’, que parece un equipo ‘amateur’, protegido por el público y la organización pútrida de la UEFA. Tiene que ser, al menos, subcampeón, por decreto.

Sí, Suiza dio gran sensación de equipo ordenado, bien organizado. Pero, ¿quién mete un gol en ese equipo? Shaquiri ya tiene bastante con sus estatura. ¿Un chaval de 17 años como Embolo? Gran conjunto, pero sin dientes para morder al que juega en casa. Es muy bueno Xhaka, pero más lento que un caballo percherón. Amigo a a los banqueros les falta el gol, divino tesoro. Que es  absolutamente caro en esta Eurocopa, a la que me trastorna, porque es rácana de fútbol, roñosa de juego y goles. Siempre contados con los dedos de una mano. Y ni eso. Pero el campeonato debe seguir, pese a este pequeño robo, sin importancia, de Lille. La UEFA siempre dirá que se equivocó el árbitro. Y tendremos que aceptarlo.

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Por Julián Ruiz en Jun 19, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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