La presencia del campeón del mundo de ajedrez pareció condicionar el partido a un endiablado trance de “gambitos” de dama, un juego de estrategias en el húmedo tablero verde de Chamartín.

Berizzo, el aprendiz de Bielsa, prefirió un mal plan estratégico antes que ninguno. El Celta, obligado a jugar con negras, no supo nunca atacar ni con sus alfiles ni con sus caballos. Un juego de peones mareándose en el centro del tablero. Las blancas, los blancos, se bastaron con su rey Ronaldo para acabar el lance en no demasiados movimientos.

Al fin y al cabo, el Celta es sólo un equipo del la mitad del ránking ajedrecístico, por mucho que digan que juega con una estrategia muy valiente. Además, regaló los goles con un segundo periodo lamentable, hasta con una dama del juego absolutamente muerta.

Su mala colocación  estratégica disimuló el cansancio físico y mental del líder. La víctima fue James. Tanto partido continuado, en un lugar nada apropiado a su personalidad ha acabado con una lesión muscular. Y menos mal que Isco y que el diésel alemán de Kroos, aunque menos influyente, no han caído en lesiones tras el despropósito de Ancelotti, que convirtió al equipo en un festival de laterales. En realidad, hasta cinco, con Bale incluido.

Sin triunfalismos, veo al Madrid muy cansado. Hasta el rey Ronaldo, a pesar de los tantos, con casi tres ridículos “gambitos” de dama, incluido el penalti que no existió, pero a cambio, a Bale le hicieron uno que pasó al limbo.

No sé cuántos partidos seguidos el Madrid lleva invicto. El mérito y los goles de Ronaldo son un escándalo, pero los corifeos de los vencedores deberían tener más en cuenta los rivales. El otro día me asombró cómo se hablaba del Madrid ante un Tercera División, porque la Segunda B es eso, creo. Pero este país es así de mercurial.

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Por Julián Ruiz en Dic 06, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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