Tras un gran gol de Bale, Ramos comete un error tan grave como imperdonable y Mestalla renace de las cenizas cuando el Madrid había ganado el lance con un jugador menos. Ronaldo fue un tránsfuga, un error, un cómico jugador en sus horas más bajas, pidiendo a gritos una jubilación en Marrakesh. Curiosamente, Ramos y Ronaldo son los que mandan en el el equipo. Mientras tenga a semejantes esperpentos egocéntricos, en decadencia absoluta, este club jamás aparecerá como el Real Madrid de otros tiempos. Está clarísimo.

Por otra parte, hay que sopesar cuántas llamadas se aprovechó el adlátere de Gaspart para prevaricar con el sibilino y asqueroso arbitraje del murciano o marciano Sánchez Martínez, un arbitro entrenado por Sánchez Arminio y barcelonista confeso. Tras los descalabros azulgranas, el Madrid no podía gozar de un juicio justo. Había que pararle como fuera ante el empate a puntos. Máxime cuando el Madrid ha agredido a la Federación por acudir por la vía contencioso administrativa de su ‘affaire’ de la Copa. Para la Federación es imperdonable. Es una vergüenza. El Madrid jamás dio pábulo a la Federación y es robo tras robo.

Robo en Mestalla. Y se demuestra fácilmente, con dos acciones, dos penaltis que tuvieron un reflejo absoluto en el partido. Penalti más que claro a Bale, cuando moría la segunda parte. Era el 0-2. Imposible que el marciano lo pitase, mientras todos protestaban, el mejor jugador valenciano André Gomes, con todo el pasillo a favor, provocando el penalti, que el murciano sí veía, claro. Modric fue el culpable. Se tocó las narices todo el primer tiempo con el portugués y es una prueba de que jamás será un centrocampista. Es un perverso esquema de futbolista.

Segunda jugada decisiva. El pésimo defensor valencianista, tan calvo como sus ideas, ese coladero que se llama Aymen Abdennour empuja a Ronaldo. El penalti es tan claro como las playas de Joaquín Sorolla. Nada de nada. A la siguiente jugada, por rabia, Kovacic comete una falta que le cuesta la roja. Es aprovecharse de la indignación, de la injusticia. El murciano lo sabía, como persona calculadora. Y lo digo de buena fuente, que me llega por un familiar. Se acabó el partido. Un lance manipulado, tergiversado, una vez más por la Federación, que odia visceralmente al Madrid con fiebres africanas. Máxime su presidente de árbitros, el presidente de Competición, que no es más que un barcelonista forofo. Y que me llamen si no es verdad.

Es patético cómo algunos narradores de fútbol, con el odio a Bale, que  el  galés logre el segundo tanto del Madrid y se lo atribuyan a Ronaldo. Eso ocurrió en la emisora de Prisa. El odio es visceral. ¿Ronaldo? Es un jugador en su decadencia hacia el fin. Lo único que no apruebo y por ello minimizo a Benítez, es que no se atreva a quitarlo. Ronaldo fue en Mestalla 50 veces peor que Benzema, pero al ‘pied nôir’ no le perdona una. Me parece valiente que Benítez haya acabado con dos esperpentos como Isco y James, irremediablemente jugadores de segunda, por mucho que el  vulgar ‘populismo’ les defienda. Pero no se atreve con Ronaldo.

En cuanto al Valencia, que no presuma absolutamente de nada. El árbitro le salvó en dos jugadores decisivas. El equipo es una calamidad. ¿A quién se le ocurre que un chino fiche a un proyecto de entrenador que sólo ha dibujado garabatos en Sky, propiedad del facha Murdoch? Surrealista.

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About the Author

Por Julián Ruiz en Ene 03, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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