Perdonen, no me flagelen mucho, pero me temo algo que vengo escribiendo desde hace meses. El Madrid de este Ancelotti no ganará ni un solo título esta temporada. Es como el cántaro a la fuente, la tragedia de un huracán o el naufragio de un náufrago. Cada vez que sus palmeros cuentan como proezas sus triunfos ante el Schalke 04, resucitador de muertos como el Dortmund o éxitos ante el Elche, como "partido serio", francamente, se me abren las carnes, como a un beato en el purgatorio. No entiendo el furor por la tragicomedia de Ancelotti.

Porque nuestro gran "Marqués del Grillo" me tiene impresionado de su torpeza partido tras partido. En una semana ciega de sacrificios, con todos los días para preparar el lance, vuelve a aparecer con  un equipo sin tensión, que no sabe presionar, cosa fatídica desde que llegó nuestro marqués de la bienaventuranza. Un equipo blando, lento, horizontal, aburrido, sin textura, sin pasión, absolutamente plano, con un corazón de cristal.

Sólo Carvajal salvó al equipo de la vergüenza. Pero el Madrid es como un  corcho que sólo flota durante el partido. No tiene vigor, no tiene vísceras, es como un pobre hombre que depende de Ronaldo, pero el de Madeira tiene el corazón herido o "partío", como le  gusta a Alejandro Sanz  y parece un jugador en las horas más bajas  de su carrera. Marcó, una vez más de penal y ni siquiera supo empujar una jugada de gol que le puso Bale, el galés como saco de los golpes. Es un Ronaldo en las horas más bajas de su carrera. Y los técnicos empiezan a recelar de su rodilla, de sus posibilidades futuras y hasta de sus novias por conquistar. Decía una mala persona que había que traspasarle ya, pero los cuchicheos son como  lágrimas rotas por un ídolo caído, tienen más enfado que razón.

Prefiero constatar un hecho único. Que el equipo de Marcelino le puso más problemas al Madrid que al Barcelona. Marcelino merece un estudio aparte. Juega el Villarreal como un equipo compacto, sólido, y, sobre todo, unido y racional en el centro del campo. Sólo en la media hacían lo que querían. Todo lo contrario de este Madrid de Ancelotti.

Los "gurús" de la prensa deportiva son culpables.  Le dan la razón siempre peligrosamente, es decir, le magnifican,  le llevan al Olimpo de Fellini. Y no se acuerdan de que cuando se enfrenta el "Ancelotti-team" a cualquier equipo más o menos mayor, el descalabro es latente, más que previsible. Como una piedra que se cae desde los púlpitos de sus corifeos. A mí me da vergüenza de estas predicciones tan insoportables.                       

Vuelvo a repetir, y que me flagelen, que este Madrid de Ancelotti es un desastre en el centro del campo. Kroos parece un inútil, regalando goles incluso, porque no sabe jugar donde le ponen. Isco se limita a las filigranas de la grada, para a todo el equipo, lo detiene, como a una máquina lenta, lo digiere a una velocidad de tartana.  Ni hablar del tanque averiado que es Lucas o el llamado evangelista brasileño del centro del campo. Un petardo de más ruido que Illarra y todavía más lento. Es patético que este Ancelotti no sepa guiar un centro del campo cuando era un centrocampista. Y aún peor: dejar todo el sistema ofensivo a la levedad goleadora de Ronaldo, cuando el luso está con el corazón herido .

Ni hablar de mi favorito Benzema.  Sigue con esos partidos supremos. Es una barbaridad en ataque ese galo, afiliado a Zidane. Lo peor es que los "hoolligans" del Canal plus se relamen con el error blanco, ya que al equipo de Luis Enrique le basta ganarle al Madrid en casa para pegarle un trompazo a los campeones del "mundialito". Así de fácil, así de sencillo.

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About the Author

Por Julián Ruiz en Mar 01, 2015

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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