SANGRíA AL COLISTA

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Pobre Betis. Es como si el ínclito Garrido hubiese querido significarse como aquellos viejos médicos que apostaban por una buena sangría para curar al enfermo bético. Lo único que ha conquistado el entrenador valenciano es un equipo anémico, un despojo futbolístico sin moral ni pulso. Un Betis en coma. Sin sangre verdiblanca. 

Desconozco quién tuvo la idea de traer a este boticario de poca monta, pero está claro que ha dejado al Betis en Segunda y lo que es peor: balompédicamente muerto. Sin solución. Los equipos sevillanos con 'lobos' a la andaluza como Del Nido y Lopera, de vidas paralelas, viven los peores momentos de su historia.

Claro que el Madrid se aprovechó. Iba a proclamar el gran espectáculo en Heliópolis. Un pronunciamiento de que por fin un equipo madridista ha jugado bien en esta era del tándem ítalo-galo. Pero la proclamación blanca está empañada por el papel burdo, de polichinela del Betis. 

Morata bate a Andersen en el quinto gol del Madrid. (Foto: Gonzalo Arroyo)

En cualquier caso, parece bueno que el tándem repita alineación. ¿Han encontrado la alineación ideal, con un 4-1-2-3? Vale, muy bien. Pero ya es jocoso y recalcitrante que utilicen el mismo sistema del Barça. Lo más parecido a aquellos tiempos imperiales Guardiola.

Sólo falta que el equipo presione, todo en conjunto, allá, muy arriba, donde hay que correr más. Pero ni Cristiano ni Benzema está hechos para esos escarmientos. Son dos jugadores que juegan para ellos. Sólo se sacrifica Bale, que juega para el equipo, realmente. El caso de Benzema sigue siendo patético. Volvió a maquillar su actuación con un gol que propició Modric. 

Es la triste historia de Zidane de disfrazar la baja forma de su paisano, a costa de Morata para acrecentar a Jesé, que no puede jugar de ariete. Morata marcó y el pobre agradeció el gol a Cristiano, como si le hubiera dado el pase de gol, cuando el narciso Cristiano sólo quiso meter el gol de chilena, desquiciado de haber perdido tres goles como tres soles. Esperemos la recuperación del gran Cristiano de oro, ganador de un premio individual. Perfecto para su egocentrismo, pero que dista de ser un beneficio colectivo. Y el fútbol, hermano, es un deporte de equipo, aunque narcisos quieran empeñarse en la individualidad de la belleza de este deporte colectivo.

Lo siento por el Betis. Uno de los equipos más carismáticos del fútbol español. No sé si este Real Madrid del tándem tendrá continuidad. No lo sabremos hasta las grandes responsabilidades, porque los próximos envites, como Espanyol y Granada, no pueden ser más que nuevas procesiones florales.

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