SANTO DIOS, MESSI

BARCLONA 5 1 OLYMPIQUE DE LYON

SANTO DIOS, MESSIEl rostro descompuesto del mediocre Valverde era una crónica del partido , hasta que Messi hizo el tercer gol. Le cambió la cara . Como si se hubiera salvado de la soga del ahorcado. No hay más relato en este lance que el de Messi, que cuando peor lo pasaba su equipo, al borde del abismo, del fracaso, apareció como arcángel salvador, como si el fútbol fuera instantes milagrosos, que luego repercutieron también en los goles de Piqué y Dembelé, regalados por el “santo”. Un elegido que habla con los cielos. Como decía, Dylan , llama a la puerta del cielo y se le abre de par en par el paraíso.
Cualquiera que no haya visto el partido creerá que el Barça hizo su noche de vino y rosas. Nada más lejos de la realidad. Buena parte del primer tiempo y el segundo fue zarandeado por el Olympique que tenía más fuerza, más consistencia en todas sus líneas. Pero no tiene gol. Y creer que Fekir es un fenómeno , me parece, simplemente, una falacia. Sin gol , el Olympique duró hasta que se fue excesivamente hacia adelante, porque vía el sueño del empate. Darle metros sin rivales al santo era como darle un pasaje hacia la gloria. Maravilloso, impresionante, cuando Messi parecía dormido. Es como esos benditos animales ,que parecen aletargados, pero cuando aparecen te devoran como Saturno a sus hijos.

SANTO DIOS, MESSI
Por eso, decir que Valverde es un buen entrador , simplemente, es una tontería. El Barça hubo un momento que se partía constantemente en la segunda fase. No tenía referencias en el centro del campo y ese fenómeno que dicen que es Arthur, era una mala pesadilla comparado con Iniesta. Demasiado atrás, demasiado lento. Nadie le podía dar la pelota al santo, perdido con Suárez en los confines del mal. Sólo cuando el Olympique dejó los largos espacios vimos a su santidad con su iglesia futbolística triunfante.
He leído que el fútbol español ha sido un fracaso en la Champions , eliminado de la peor manera. Leanse los descalabros de Madrid y Atleti, los dos equipos de la capital del estado que les oprime. Pero sin embargo, Cataluña se pasea por Europa. No se puede resultar más torticero y miserable por parte de esos abducidos por el independismo. El grave error es que hay muchísimos españoles que son del Barça y no nacionalistas catalanes, aunque el falaz Torra quiere poner al equipo con los lazos amarillos. Será posible sólo en las mentes del paranóico estado actual de Puigdemont y compañía.
Sólo Messi, un argentino, puede hacer el milagro independista de que Cataluña sea campeón de la Champion, en la propia capital del “estado opresor”. Esa es la gran esperanza del catalanismo . Pero, amigo, esto es tan sólo fútbol y el emisario de dios no es un independista , se llama, simplemente San Messi.

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