SEVILLANAS AL CORONAVIRUS

SEVILLA 2 0 REAL BETIS

SEVILLANAS AL CORONAVIRUSComo en un partido virtual de “playstation”, el Sevilla fue algo mejor que el Betis. Mateu Lahoz, como siempre, quiso ser protagonista y varió el sentido del partido con discutible el penalti de Bartra a De Jong. ¿Penalti?. Ningún arbitro que no quiera protagonismo lo hubiera señalado, pero Lahoz quiere ser el gran “ninot” de la falla de su tierra.

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No estuvo el partido mal de intensidad, con agujetas, pero como si el fútbol español tuviera hambre de sobrevivientes. Saben que el negocio se cae como cualquier otro negocio y los jugadores son los protagonistas de la supervivencia.

Ni Sevilla ni Betis pecaron de fuerza de voluntad, de intensidad, aunque algunos jugadores menos dotados acabaron con calambres, como amigos del “tio calambres” de Luis Aguilé.

Una vez más Ocampos fue la estrella del Sevilla. Otro Monchi as de oro, que ya le hacía falta tras las desdichada “huida” a Roman.

El Betis, por mucho que digan, Canales canaliza lentamente el riego sanguíneo de ataque de su equipo, con un Borja nulo, que lleva sólo tres goles, mientras que Loren se quedaba en el banquillo, junto con su gran socio Joaquín.

Así que para ser el inicio de la pérfida temporada de la liga menguante, todavía no ha aparecido el Yeti de la tragico-comedia de Tebas, que tiene nombre de ciudad faraónica. Su ego habrá quedado contento con un debut no desagradable de la Liga del pandemónium, entre los fanáticos y los detractores. La Liga que esquiva la ley en busca del arca de oro perdida.

Aunque, para empezar, la Liga ha superado a la Bundesliga. Esos sonidos del silencio, esa gradas desnudas tétricas germanas, han sido superadas por esa gradas virtuales, mosaicos surrealistas con la danza sonora de los sonidos del ambiente del fútbol, nada de los fantasmales sonidos del silencio germanos. Al menos , no parece un entrenamiento.

Ya decía Hitchcok que el cine sin el “ruido” y los decorados, se convertía en algo absurdo. Todavía vivimos un fútbol siniestro, pero tenía algo de ese factor surrealista de Hitchcock.

Por lo menos, los partidos en televisión tiene un “nuevo atrezzo” , que disimula la sórdida soledad de las gradas vacías, que sinceramente nos deprimen , porque el “coronachino” nos han dejado solo con los guantes de nitrilo y las mascarillas sórdidas azules.Que casi todas son chinas. Ellos, con su fiebre amarilla, ganadores de la Tercera Guerra Mundial que proclamaba el dueño de Microsoft . Además, sin pegar un un sólo disparo. Pero jugamos al “coronachino” en Sevilla, con el Cristo de la Mieles.

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